Reunificar a la izquierda nacionalista aragonesa

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Algunos buenos amigos me preguntan si, en un contexto de “reconciliación”, los de Estado Aragonés podríamos “volver” a la CHA. Lo primero que hay que aclarar es que no toda la gente de EA provenimos de CHA; de todas formas, uno de los viejos y buenos compañeros de Estado Aragonés, de los que fundamos CHA, responde con una frase ingeniosa y tajante: “si volvemos, no avanzamos”.

No hay ninguna posibilidad de que Estado Aragonés se disuelva para integrarse en Chunta Aragonesista, el proceso de reunificación (de confluencia o compleganza que se dice) del nacionalismo aragonés que deseamos ha de ser diferente. Para ello hay que comprender cómo se fundó la CHA y cómo se rompió la unidad que se había forjado en su seno.

Fundamos CHA, allá por 1986, un centenar de personas provenientes de diversos grupos, todos más o menos vinculados al movimiento aragonesista, entendido éste como movimiento cultural, que habíamos llegado a la conclusión de que sólo una propuesta política unitaria podría sacar a Aragón de su marginalidad. Teníamos planteamientos sobre la cuestión nacional muy diversos, y también qué significaba ser socialista, pero acordamos desarrollar un discurso político moderado por puro pragmatismo político: los objetivos a corto plazo eran tan humildes como que Aragón consiguiese un Estatuto de “vía rápida”, en vez de esa autonomía capada que nos dejaba siquiera sin Educación ni Sanidad.

Elegimos para ello el nombre de la asociación cultural que agrupó a los nacionalistas a principios de siglo XX: Unión Aragonesista, y no el nombre del partido que los más radicales de ese grupo fundaron en 1933: Estado Aragonés. En ese momento con el término “aragonesista” se identificaba en la prensa al jugador de fútbol del Deportivo Aragón (a la sazón, filial del Real Zaragoza), pues había sido olvidado el viejo significado de antes de la Guerra, “aragonesista” se había convertido en un término totalmente blanco. Sin embargo, mantuvimos como emblemáticas las históricas fechas conmemorativas del nacionalismo aragonés de antes de la Guerra: el 20 de diciembre y el 29 de junio.

A pesar de la moderación de los planteamientos, nadie quedó excluido de ese proceso, de hecho, recuerdo perfectamente una “Carta al Director” del Diario del Alto Aragón firmada por un destacado dirigente altoaragonés en la que, aludiendo a una reunión en Boltaña de la gente que había apoyado la candidatura de Herri Batasuna en las Elecciones Europeas de 1989, afirmaba que si fundaban un partido a parte cometerían un error y que tenían un sitio dentro de CHA. Así, hasta las Elecciones Europeas de 2009 ningún otro partido nacionalista disputó el voto a la CHA. Ese año Puyalón de Cuchas apoyó en las Elecciones Europeas la candidatura Iniciativa Internacionalista, precisamente la “marca blanca” de Batasuna.

Prácticamente ya en 1986, desde dentro de CHA el “sector radical” (”branca fura” nos hacíamos llamar con humor) comenzamos a demandar una radicalización progresiva de los planteamientos del partido, significativamente que el Derecho a la Autodeterminación se viese reconocido en los Estatutos de CHA. Eso lo conseguimos en la III Asambleya Nazional, celebrada en Teruel en enero de 1992. Para ello tuvimos que fundar una Corriente de Opinión que llamamos Caxicar y que disolvimos inmediatamente después de cumplido el objetivo. Así, en una negociación a veces tensa, con la Dirección de CHA, conseguimos introducir lo que hoy es el artículo 3º de los Estatutos de CHA.

CHA había nacido, pues, como un partido unitario pero plural, de corrientes de opinión diversas que compartían el espacio y debatían entre ellas. Esto fue lo que se rompió a partir de 2004.

Podemos extendernos en un debate sin fin sobre las causas concretas de la crisis y sobre las responsabilidades personales de cada uno de los participantes en ella, pero lo que debemos tener claro es que la radicalización de una parte del partido, o la moderación de otra, no fueron causas de la ruptura de hace 10 años. Esas realidades llevaban ahí desde la fundación.

Porque además, las crisis de CHA se han venido prolongando hasta hace bien poco: la ruptura de CHA en Huesca, en sus primarias municipales, ha significado otro varapalo electoral, si bien más pequeño que el de 2007 o el de 2011, y disimulado por la circunstancia de que en Zaragoza y las Cortes de Aragón CHA es necesaria para el gobierno de izquierda. Pero llueve sobre mojado y demuestra que, en realidad, CHA como estructura, como organización, no gestiona bien sus debates internos. Desde hace 10 años, cada vez que hay una discrepancia importante, ésta se salda con la salida del partido de los discrepantes, convirtiéndose en disidentes. Eso hace que el partido pierda músculo, presencia social, imagen pública y da alas a sus rivales en la ocupación del espacio político ganado durante 30 años por el nacionalismo de izquierda. Porque además, los partidos que ocupan ese espacio no son aragonesistas, con lo que no sólo lo pierde la CHA, sino todo el nacionalismo aragonés en general.

CHA ya no es una organización válida para gestionar la pluralidad del nacionalismo aragonés, pero sí que agrupa eficientemente al sector sin duda más numeroso del mismo: el aragonesismo socialdemócrata y federalista, manteniendo una representación institucional del aragonesismo de izquierdas que sin duda es positiva para el país.

En esta situación, yo intento imaginarme la posición de los actuales militantes de CHA y creo vislumbrar una dicotomía ¿Están cómodos con la actual situación, creen que la participación en el Gobierno de Aragón, por sí sola, hará revertir la pérdida de votos? ¿O por el contrario sospechan que la bajada de votos, elección tras elección, es estructural y puede llevarles no sólo a la irrelevancia política sino incluso a ser una fuerza extraparlamentaria? ¿logrará el Comité, tras la X Asambleya, dirigir al conjunto de CHA en un rumbo definido o se verá obstaculizado por las pugnas internas entre el aparato provincial de Zaragoza y el resto, su penúltima crisis?

En Estado Aragonés no buscamos el colapso de CHA para ocupar su espacio. Obviamente, aspiramos a ampliar el nuestro propio, como opción aragonesa, soberanista y autogestionaria, pero también creemos que es posible la construcción de un espacio político común a toda la izquierda nacionalista aragonesa, donde quepamos no sólo CHA y EA sino todas las facciones que han ido surgiendo estos años. Vemos que en los países vecinos y hermanos hay experiencias que, salvando las distancias, pueden servirnos de inspiración.

Estado Aragonés tiene la mano tendida, pero si no fuese posible, las pasadas elecciones municipales han servido para demostrarnos que tenemos capacidad para presentar nuestra propia lista electoral. Trabajaremos por la reunificación, pero si no hay acuerdo, seguiremos nuestro camino hasta que se den las condiciones para ello.

Rafel Fleta Girón

Secretario General

Estado Aragonés.

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Presión fiscal en Aragón

Presión Fiscal

Presión Fiscal

“Diez mil hombres nos demanda

con cierta paga y, ¡pardiez!

que hay pocos más en el reino

aunque  i  entren as mullers.”

Jesús Gascón Pérez

La Rebelión de las Palabras, (Aragón 1590-1626). IEA, Uesca, 2003.

La clase media aragonesa, azuzada por la caverna mediática españolista, rumia su desacuerdo con la política fiscal de la izquierda que gobierna en Aragón.

Calló miserablemente cuando fue Rajoy el que impuso las subidas de impuestos que había prometido no hacer; se tragó entonces la gente de orden el mantra de que “la culpa es de Zapatero”, aunque ahora no tenga en cuenta la ruina económica en que el gobierno de Rudi dejó a la DGA, sin pagar las subvenciones de la PAC, a pesar de haberlas cobrado de la UE; ni las ayudas por las riadas, y después de sufrir la dimisión de un Consejero de Economía, que dejó su cargo ante la pasividad política ante Madrid de la sevillana. En su soberbia, Rudi no quería solicitar acceso al FLA, el Fondo del Gobierno de España que otorga crédito a las CCAA al 0%, es cierto que aceptarlo significa tener intervenidas las cuentas desde Madrid, pero al menos se pueden afrontar los gastos, y da más margen de maniobra que no poder pagar más allá del gasto corriente.

Todo el mundo está de acuerdo en que con el actual sistema de financiación autonómica y la baja presión fiscal, el Estado del Bienestar gestionado por las comunidades autónomas, es insostenible. A la DGA sólo le quedaba como recurso una subida de impuestos, como a muchas corporaciones locales aragonesas.

Frente al dogma neocón de que “cuantos menos impuestos mejor”, la izquierda siempre ha reivindicado la necesidad de tener una política fiscal progresiva y adecuada para mantener un Estado del Bienestar que garantice la igualdad de oportunidades y el respeto de los Derechos Sociales del conjunto de la ciudadanía, además de las inversiones públicas necesarias, por no hablar del necesario control público de los sectores económicos estratégicos. Pero ello no tiene porqué significar una presión fiscal elevada.

Porque ¿cuál es la verdadera causa del aumento de la presión fiscal? ¿la izquierda manirrota? ¿la incompetente derecha aragonesa? ¿la “crisis” en general?

Aquí cobra sentido la cita del inicio de este artículo: fragmento de un romance anónimo colgado como pasquín frente a las Cortes de Aragón reunidas en Barbastro el año 1626. En él se protesta por un nuevo “servicio” que quiere imponer el Rey: que el Reino de Aragón se haga cargo de una fuerza de 10.000 soldados con sus pertrechos para servir en las guerras de Flandes, la llamada Unión de Armas que significaba la inclusión de la Corona de Aragón y de Portugal en los gastos imperiales que ya habían arruinado a Castilla. Las protestas fueron grandes, hasta el punto de que, unos años después, Portugal consiguió su independencia hasta hoy.

La oligarquía madrileña sigue siendo una clase parasitaria. Hoy basa su poder en el “capitalismo de amiguetes”, que vive de las concesiones del Estado, la especulación inmobiliaria y financiera, y el estraperlo y el fraude fiscal, una economía que precisa esquilmar a las provincias productivas para poder mantener su lujo en la Villa y Corte, incluidos también sus sueños imperiales, hoy por medio de la OTAN.

Aquellos aragoneses habían sido derrotados militarmente 35 años antes, sus leyes e instituciones recortadas por el Rey manu militari, y Juan V de Lanuza había sido ejecutado. Aún así plantaron cara esta vez y consiguieron que el Servicio se redujese a 2000 hombres. No fue una gran victoria, pero por lo menos sabían quién les estaba esquilmando. Hacían política.

Para poder rebajar la presión fiscal, Aragón debe aumentar su productividad, debe ampliar su base económica, debemos trabajar mejor, debemos hacer todo eso sostenible. Y por supuesto hay que reducir el índice del 20% de economía sumergida. Debemos pagar todos para poder pagar menos. Todo eso es cierto, pero de todo eso se habla constantemente, de lo que no se habla es de que nuestra fiscalidad está secuestrada por un Estado Centralizado y parasitario, sostén de una oligarquía que precisa seguir esquilmando a las provincias para continuar manteniendo su red clientelar, también en Aragón, por supuesto, que eso tampoco es nuevo, como cantaba otro romance, colgado también anónimo en la plaza de La Seo de Zaragoza en esos tiempos:

“¿Quién te gobierna, reino desdichado?

Viles jurados, diputados viles

y un virrey de un rey que no ha jurado

que los manda como a sus alguaciles.”

Qué viejo es el servilismo de los políticos aragoneses a la oligarquía madrileña. Qué vieja es alguna pretendida nueva política.

Rafel Fleta

Secretario General de Estado Aragonés

Licenciado en Historia.

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Valoración de las Elecciones del 20-D en Aragón

20-D Omenache á lo Custizia

20-D Omenache á lo Custizia

En Aragón los resultados no han sido muy diferentes respecto de los de las autonómicas de hace 6 meses. Pero marcan tendencias que pueden ser significativas, sobre todo si se repiten las elecciones como hay quien anuncia.

UP sí que pierde un número significativo de votos, casi un 20%, respecto del resultado de CHA+IU de las autonómicas. Te juntas para optimizar voto y el discurso del voto útil te barre. Hay un error de cálculo, pa eso mejor ir cada uno por su lado.

El PP-PAR ha sacado prácticamente el mismo resultado en número de votos que en autonómicas, eso quiere decir que el voto del PAR es fiel a la estrategia de su partido, y que, por tanto, ya tiene un perfil claramente definido como de derechas. Sin embargo, en porcentaje, sigue el desgaste. La suma de ambos no es baladí, pues le da ventaja sobre el segundo, de forma que su posición de liderazgo no se ve amenazada. Poco voto puede aspirar a recuperar ya la CHA del PAR, a menos que desapareciese como partido, que entonces nunca se sabe.


En la izquierda, el PSOE ha superado a Podemos en Zaragoza, donde hubo un empate técnico entre ambos, con más votos para Podemos. El PSOE sube y Podemos baja, lo suficiente como para cambiar el lugar en el podium. Podemos comienza a notar el desgaste.
El que sube una pasada es C’s, que se come prácticamente la bajada del PP-PAR en porcentaje.


La tendencia en Aragón no es, pues, de corrimiento a la izquierda respecto de las autonómicas, sino hacia el centro: perdiendo voto UP y PP-PAR mientras suben PSOE y sobre todo C’s, y Podemos también se desgasta aunque seguramente se aprovecha del voto útil recogiendo sufragios que en autonómicas fueron para CHA-IU.


Con esta tendencia, creo que si hay una repetición de elecciones lo razonable sería que los nacionalistas nos uniésemos para presentar nuestra candidatura, pues lo útil es un discurso claro y diáfano. Seguramente no obtendríamos representación, pero sería un toque de atención para todos y dejar claro que el nacionalismo aragonés sigue vivo.


Por otro lado, creo que se acentuarían las tendencias antedichas, si no hay una crisis grave en algún partido: C’s y PSOE seguirían subiendo y Podemos y PP-PAR retrocediendo.

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Circular del Secretario General.- Elecciones Generales 20-D

Zaragoza, 27 de noviembre de 2015

Compañeras y compañeros:

En la Asambleya Cheneral d’Estau Aragonés celebrada el 29 de setiembre decidimos que no íbamos a participar en las Elecciones Generales. Demasiado esfuerzo para poca propaganda y ninguna posibilidad de obtener representación. Como partido no participaríamos, pero individualmente cada militante podría hacer lo que quisiese.

Los compañeros de UISA, que formaron parte de nuestra lista municipal de Zaragoza como independientes, nos ofrecieron participar en una lista electoral en La Izquierda, el partido promovido por Llamazares, Talegón y el Juez Garzón. En un momento dado, y como correspondencia a su apoyo en las municipales, yo podría haber estado en esa lista, como independiente. Pero todo terminó como el rosario de la aurora y no hubo caso. Las relaciones con los compañeros de la UISA siguen siendo, sin embargo, excelentes.

Así que, a día de hoy, no sabemos a quién votar en estas Elecciones Generales. No hay una opción ni cercana al soberanismo, sin embargo, os escribo esta circular para exponeros la situación desde nuestro punto de vista:
En principio, la opción más cercana a nuestras posiciones es la de CHA, que ha optado por integrarse en una coalición con IU llamada Unidad Popular y que en la papeleta va a figurar como UP-CHA-IU (al menos en el logo). Da una triste imagen de “sopa de letras de la vieja izquierda” que no aporta nada a La Izquierda de Aragón de hace cuatro años, si a caso, pierde vitalidad y aragonesismo. Lo más probable es que sea la quinta fuerza política, o sea, que para obtener representación debería recoger un 10% del voto, que ningún partido llegue al 30% y sólo dos pasen del 20%. Una auténtica carambola de jugada maestra.

Muchos aragonesistas piensan votar a Podemos, da una imagen de vitalidad y renovación desde la izquierda, y algunos de sus dirigentes lo han sido antes de organizaciones aragonesistas, así no muestra su oscura cara centralista. La crisis de su organización en el Alto Aragón nos recorduerdan los tiempos de las guerras internas del PSOE, cuando disolvió a  sus juventudes en Aragón en los 80, eliminando la izquierda marxista que todavía le quedaba. Increíblemente tenebroso.

Las listas de Podemos han sido elaboradas en Madrid, con el objeto de eliminar por un lado las corrientes críticas a los Pablos y por otro de recuperar el voto tanto del PSOE (con el sonado fichaje del JEMEZ) como el pacto con Equo (que pone en la circunscripción de Uesca a uno de los “8 de Yesa” en plan paracaidista) intentando recoger la lucha anti-pantanos del nacionalismo aragonés. El objetivo de Podemos es convertirse en el PSOE del siglo XXI, comienza bien como éste en 1982: no es ni obrero ni socialista e intenta absorver al aragonesismo como el PSOE hizo con el PSA. Podemos en Aragón aspira a un triple empate con PSOE y PP, lo que le daría 4 diputados (dos por Zaragoza y uno por Teruel y otro por Uesca). Si no fuese por la potente publicidad que está recibiendo C’s, sería posible. Es difícil que llegue al 20% del voto y por tanto muy probablemente se quedará con un solitario diputado por Zaragoza.

La fuerza ascendente es C’s, pero ya ha cometido varios errores y aunque recibirá mucho voto de aluvión en Zaragoza, su desprecio por el mundo rural, su apuesta por el trasvase y su antiaragonesismo primario le van a quitar votos en el resto de Aragón. Hace un buen trabajo para el Régimen fijando a Podemos por debajo del 20%, pero no parece tener músculo suficiente como para llegar tampoco a esa cifra. Con un diputado por Zaragoza se dan con un canto en los dientes.

El PAR va una vez más integrado en las listas del PP, intentando mantener su organización , en su camino hacia ninguna parte y  con moral de derrota.

El PSOE no lo tiene muy claro. El asalto de Podemos a su electorado no se lo esperaban. Pero el PSOE es una organización fuertemente institucionalizada y unida que resistirá, parece que por lo menos esta vez, el asalto.

Puede que el PP saque tres diputados por Zaragoza, parece que el PSOE tiene 2 seguros. En Teruel casi seguro que ganará el PP-PAR y en Uesca probablemente el PSOE. Se repartirán 3 diputados para cada uno entre ambas circunscripciones.

¿hay que votar a UP para meter caña? ¿hay que votar a Podemos para que caiga por su propio peso?

Yo por si acaso, en las elecciones municipales me guardé una papeleta de Estado Aragonés: si al final no me convence ninguno, la cogeré y la meteré en el sobre: el voto será nulo y a alguno le dará qué pensar.

Lo que quedar por dilucidar es qué hacen las “candidaturas municipalistas de confluencia”, las coaliciones que lideró IU y apoyó Podemos y que triunfaron en junio. En concreto ¿el Alcalde de Zaragoza se va a mojar con alguien? Pero bueno, todos tenemos que entender que e 2019 ZeC no existirá y Podemos se presentará en solitario.

Es fundamental saber qué se quiere hacer a largo plazo, y nosotros queremos una candidatura de reunificación nacionalista. En eso estamos trabajando.

Entalto Aragón Campasolo!

Rafel Fleta Girón

Secretario General

Estado Aragonés.

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Juego de oligarquías o el proceso catalán explicado de una manera inteligible.-

masYa en el lejano 2013, salían en los medios algunos de los rostros más conocidos de la oligarquía española, presidentes de bancos y de empresas del IBEX35, anunciando el fin de la crisis y el inicio de la “recuperación”. Esta euforia, que dejaba perplejo al ciudadano de a pie, no era injustificada, ni mucho menos. El Gobierno de la derecha velaba por ellos, cargaba la factura de la deuda y del déficit del Estado al ciudadano de a pie; legislaba para abaratar el despido, y permitía a los grupos de inversionistas privados ligados a la oligarquía la apropiación de bienes públicos mediante las privatizaciones. En definitiva, los hacía más ricos aún.

La oligarquía española estaba contenta y no era para menos porque disponía de todo un Estado y de sus recursos al servicio de la rentabilidad de sus empresas y de sus negocios. Mediante un gobierno inclinado a sus intereses políticos y económicos, podía aprovechar en beneficio propio una importante partida de inversiones a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y, si era necesario, hacerse rescatar sus negocios ruinosos. ¡Qué más podía desear la oligarquía española, sino la edad dorada que le brindaba el Gobierno en medio de los años de plomo de la crisis!

¿Edad dorada para la oligarquía? ¿Para toda la oligarquía del Estado español? No, en un rincón de la geografía hispana hay una oligarquía que “tuerce el morro”, no está precisamente satisfecha. Poca inversión del Estado en el territorio, negocios que se escapan por falta o por negación de una partida presupuestaria, promoción de Madrid como centro financiero y económico del Estado o los consabidos ataques a sus bases ideológicas, al catalán y a la autonomía política. La oligarquía catalana empieza a tener la sensación de estar ninguneada. El españolismo rampante de la mayoría absoluta, de la derecha española nunca bien reciclada de sus tics autoritarios, asentada como siempre en sus reales autocráticos, sin ninguna intención de contemporizar o buscar una solución pactada; esa que ante un huracán político dice a los vientos que respeten la legalidad… Sí, la de siempre, va y saca pecho, y con su mala folla secular, se dispone a negar el pan y la sal de la identidad y la autonomía fiscal de Cataluña y así darle el toque al nacionalismo catalán, al que quería ajustar cuentas desde que eran oposición en tiempos de ZP.

El Govern de Catalunya no dispone de una Hacienda como la del Gobierno español: Los impuestos propios, los cedidos por el Estado, la participación en los grandes tributos estatales, además de tasas y rendimientos procedentes del patrimonio de la  comunidad, incluido el cobro de multas, no dan bastante para echar dignamente una mano a las élites económicas autóctonas. Históricamente, el catalanismo de derechas, que ha gobernado casi siempre en estos 40 años de régimen borbónico, ha sido una gran fuente de negocio para la oligarquía catalana. La extinta CiU siempre hizo catalanismo económico, sea mediante privatizaciones, concesiones, concertaciones, licitaciones, o incluso leyes especiales con concesión de privilegios a la oligarquía propia. Pero en tiempos de crisis y recortes, cuando hay menos dinero público y los empresarios conectados al Govern quieren ganar por un igual o más, las soluciones de siempre no sirven y menos si dependes para todo lo económico del Estado.

En este momento, ni la oligarquía ni el gobierno de la derecha política catalanista habían descubierto todavía el independentismo, pero sí que lo había hecho la gente. El municipalismo y el asociacionismo cultural catalán llevan mucho tiempo haciendo actos, demostraciones y consultas independentistas a nivel local. En principio, como reacción a la ofensiva anticatalana del Gobierno del PP contra el Estatut de 2006 y las medidas re-centralizadoras, pero también como respuesta social a la crisis económica. El Pueblo catalán siempre fue por delante de su clase política y de su gobierno que, en ese momento, estaba más preocupado en gestionar la crisis y en aplicar sus propias medidas de recortes (cierre de centros de salud y reducción de las ayudas públicas de la Generalitat, etc.) que en elaborar una propuesta propia distinta al mero seguidismo de la política neoliberal de Madrid.

La sentencia del TC contra la reforma del Estatut de Cataluña de 2006 sería el primer episodio del reencuentro con el independentismo del partido de Mas, CDC. Sin proponer un federalismo asimétrico (la máxima aspiración de autonomía política teorizada hasta el momento por el catalanismo de derecha) el Estatut se le aproximaba mucho. Pero fue, en definitiva, por la presión popular y del asociacionismo catalán los que, con la masiva manifestación independentista del 11-S de 2012, desbordaron la política de los partidos nacionalistas tradicionales de Cataluña (CiU y ERC), que tuvieron que cambiar su estrategia política y reconvertirse al independentismo en un corto espacio de tiempo. Pocos días después aquel 11-S Artur Mas presenta su propuesta de Pacto Fiscal en el Congreso de los Diputados, último intento para dar satisfacción a la oligarquía catalana y de reconducir la situación, antes de decidirse a tomar la vía independentista.

Con el Pacto Fiscal, Cataluña quería recaudar y gestionar todos los tributos mediante una Agencia Tributaria propia, estableciendo un mecanismo para traspasar a la Generalitat las competencias y los medios de la Agencia estatal en Cataluña. Se trataba de invertir los papeles que desarrollan Estado y Generalitat y que ésta última actuase únicamente como recaudadora. En resumidas cuentas se trataba de conseguir más dinero para el Pueblo catalán, pero sobre todo para ayudar a sus propias élites. En otra lectura, poner al Govern, en el papel económico del Estado, disponiendo de más recursos para salvar, si era preciso, los negocios y la rentabilidad de las empresas de su propia oligarquía. Perdida esa posibilidad, por la oposición del Gobierno del Estado a aceptar el pacto fiscal, la oligarquía catalana y su partido oficial CDC., abocados por las circunstancias, vieron en las aspiraciones del pueblo, o parte de él, siempre honesta y categóricamente independentista, una vía de acción política alternativa.

La historia se repetía. Como cien años atrás las élites políticas y económicas de Cataluña hallaron en las esencias y los valores nacionales del pueblo y en sus movimientos políticos y culturales estrategias y argumentos para marcar su propio perfil político frente a Madrid. Y dieron el visto bueno a sus partidos para proseguir con este proceso político. De tal manera que se puede decir que se ha producido la conjunción histórica para que un proceso político de esta índole pueda producirse e incluso triunfar: La que se produce entre el pueblo o una parte y las élites o una parte de ellas para tirar adelante un proyecto nacional independiente.

Llegado este momento toca hacer la pregunta del millón: ¿Acabará Cataluña independiente o no? Lo que está claro es que una parte de la oligarquía catalana y buena parte de la clase política no quieren la situación actual. Con independencia o sin ella, hay un mínimo que se pretenden garantizar: su autofinanciación con la gestión total de la economía del Principado y el reconocimiento jurídico de la “Nación catalana”. Consideran que el gobierno de Rajoy ha sido un gestor nefasto por lo que respecta a Cataluña y quieren blindarse constitucionalmente ante la posibilidad de que detrás de este venga otro gobierno de España igual o peor.

El modelo del pacto fiscal, por una parte, que hubiera supuesto un estado de semi-independencia para Cataluña, dado su potencial económico, y un escenario inaceptable para el gobierno de Madrid, y la definición jurídico-legal de la Nación catalana y el blindaje del catalán, por otra, que quería salvar el idioma frente a las amenazas re-unificadoras de los gobiernos centrales de turno, son valores que chocan con los principios axiales del españolismo que se encargaron de plasmar en la constitución con los recurridos conceptos de “solidaridad entre comunidades”, “oficialidad y obligatoriedad del castellano” y  de “la unidad e indivisibilidad de la Nación española”. El españolismo no quiere oír hablar de dos naciones en España y menos piensar en soltarle a la otra una parte de la caja. No va con su dogma, antes preferiría una sola aunque más pequeña.

Creo que una parte de las élites no ve desdeñable cualquier salida incluida la independencia, primero, por la imposibilidad de reconciliar una solución pactada con el españolismo dada su cerrazón dogmática y afición al ordeno y mando y, segundo, porque ningún momento histórico anterior ha sido tan favorable como este para Cataluña, aun pendiendo la amenaza de su salida de la UE.

El independentismo catalán no es una cabezonería de Mas ni de Junqueras, no sería entendible. De hecho el españolismo lo presenta como una boutade catalana “incomprensible”. El independentismo es un síntoma más del hartazgo que la crisis, los recortes y la gestión del gobierno de Rajoy ha provocado en la ciudadanía. En el resto del Estado la respuesta ha sido la búsqueda en otras alternativas políticas en frente a los partidos tradicionales, en Euskadi la bondad del Concierto Económico permite dejar el independentismo en la fresquera, pero en Cataluña por razones históricas, culturales y por el componente nacionalista, hay una mayoría está optando por la secesión. Cabe imaginar cuanto de grande ha debido ser ese hartazgo para que subiera tanto en la escala social, y las élites catalanas se pongan a seguir (o a permitir) al pueblo, aunque sea por los motivos siempre egoístas de la oligarquía. Lo más interesante del proceso va a ser ver en que momento estas élites van a darse la vuelta

Arnau de Borau

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Comunicat d’Estau Aragonés enfront les eleccions catalanes.

capturagoogbyeEA davant les eleccions al parlament de Catalunya, del proper 27 de setembre de 2015, ha decidit recolzar la candidatura Per la Ruptura Crida Constituent, que impulsa l’Esquerra Independentista Catalana.

Per la Ruptura, te dos eixos principals, els deu punts del marc polític i el full de ruta, les bases ideològiques d’aquests són:

Per la Ruptura amb el règim del 78, el capitalisme, el patriarcat i les desigualtats; a favor de les classes populars i en defensa dels drets socials i ecològics, independència, cap a la república catalana.

Recolzem ambdues declaracions de principis, però voldríem fer dues observacions:

1- La manca d’un programa de mínims davant la hipòtesi, de tenir que recolzar el govern sorgit de les urnes, davant del probable fet de que el mapa polític resultant sigui molt fragmentat.

2- Creiem que el criteri lingüístic, no defineix la nacionalitat, els idiomes no creen fronteres. Per tant estarem en contra de tota reivindicació d’una part del territori del nostre país.

Encara hi amb aquests dos matissos, creiem que per a un patriota aragonès, resident a Catalunya, la millor opció de vot, segueix sent la candidatura Per la Ruptura.

Andrés Castro
Presidente de Estado Aragonés

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La revolución de Rivera y sus Chicago boys.

Capitalismo de AmigosEl pasado domingo 23 de agosto, Luis Garicano, a la sazón Coordinador del Programa Económico de C’s, publicaba en El País un artículo titulado “¿Se puede desmontar el capitalismo de amiguetes?”.

La primera vez que leí esa expresión fue en un artículo de Chomsky, es la forma que tenía la izquierda norteamericana de referirse a la forma de gestionar la política económica de los Bush. Ésta era definida como “keinesianismo de guerra”, pues estaba dirigida por un núcleo duro de financieros con fuertes vínculos personales y familiares y basado en una política de gasto y deuda públicas alentada por las intervenciones militares globales, el llamado, “Nuevo Orden Mundial”, surgido del “Fin de la Historia” proclamado tras la derrota de la URSS y con ella, supuestamente, de toda esperanza de trasformación social en el Planeta.

Garicano usa esa expresión para referirse a la vieja clase dominante española: una burguesía rentista, especuladora y que vive de las concesiones del Estado, que controla la burocracia estatal y que se salta, vía clientelismo, parentelismo o amiguismo, las reglamentaciones que para quienes no tienen “apellido” son infranqueables.

El error de análisis de Garicano es crucial, pues en USA el “capitalismo de amiguetes” es un fenómeno unido a una “Administración” (la de los Bush), que cuando los demócratas ocupan la Presidencia se disuelve, no constituye más que una parte de la clase dirigente, y por tanto es coyuntural; en España es estructural, la clase dominante española viene acumulando capital desde el principio del franquismo, o en ocasiones desde el final de las guerras carlistas (como la familia March o la Rato), por no hablar de los Grandes de España. Si Garicano piensa que las recetas que a Obama le sirvieron para desactivar el “capitalismo de amiguetes”, van a servir aquí para implantar un capitalismo productivo, moderno y liberal, lo lleva claro. Porque eso es lo que, técnicamente, se llama “una revolución”.

Garicano plantea tres medidas generales: convertir a la CNCM en un “organismo auténticamente capaz de velar por la competencia efectiva en los mercados y de evitar el abuso de las posiciones dominantes”; la creación de unidades especializadas que controlen no sólo la legalidad del uso de los fondos públicos sino también su eficacia y sensatez económica”; y un mecanismo político que obligue a esas Autoridades Administrativas Independientes a rendir cuentas de su actuación pública y regularmente”.

Pero claro, dice que nada de esto será posible si los partidos de gobierno persisten en su actitud de “ocupar con sus amigos y aliados todos los cargos independientes”, tendencia que se agrava con las mayorías absolutas.

Cuando ya parecía que iba a proponer una reforma de la Ley Electoral que avanzase hacia la proporcionalidad pura … se descuelga con un alegato moral, demandando “un cambio radical de valores y actitudes en nuestras clases dirigentes y en nuestra opinión pública”. Bueno, Garicano debería reconocer que “nuestras clases dirigentes” ya ha sufrido un radicalísimo cambio de actitud: ya no llama a los militares para que erradiquen de España a sindicalistas y políticos de izquierda. Va a ser difícil que, tras semejante hercúleo esfuerzo, ahora asuman que deben trabajar para dirigir el país porque si no, no hay riqueza nacional de la que apropiarse. Dejar de ser una simple clase dominante para pasar a ser una clase dirigente.

Por eso digo que la propuesta de Garicano sólo tiene sentido en un contexto revolucionario, él es muy liberal, dice que “la libre empresa y la iniciativa privada son los pilares de la riqueza de las naciones y del bienestar de los ciudadanos.” Claro, ese era el discurso de los revolucionarios liberales durante los siglos XVIII y XIX, pero es que en España esa revolución fracasó. La clase dominante española (no dirigente, pues como decimos no dirige nada, solo digiere la riqueza nacional), “el capitalismo de amiguetes” que dice el economista de C’s, se parece más a la vieja nobleza rentista cuya cabeza rodó en Francia en 1789 que no a la burguesía dirigente norteamericana actual.

Pero tal vez sea un poco tarde para hacer una revolución liberal ahora. O tal vez no, pero para eso lo mejor sería que C’s y Podemos se pusiesen de acuerdo. Visto lo visto, tienen mucho más en común de lo que parece.

Rafel Fleta

Licenciado en Historia y Secretario General de Estado Aragonés.

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Sobre o nombramiento de López Susín como Direutor Cheneral de Pulitica Lingüistica

Debán de o nombramiento de José Ignacio López Susín como Direutor Cheneral de Politica Lingüística de o Gubierno d’Aragón, o Consello Nazional d’Estau Aragonés considera:
Que a creyazión de a debandita Direuzión Cheneral ye una sobrebuena notizia ta l’aragonés y que ye menister reconoxer que ye un logro de CHA en a suya negoziazión con o PSOE t’apachar o Gubierno d’Aragón.
Que l’aragonés se troba en una situación asabelo mala y que os treballos de a debandita Direuzión Cheneral amenistan o refirme de toz os aragonesofablans y de toz os nacionalistas aragoneses. Ye plegau o tiempo de dixar a un costau biellas pleitinas y aduyar tot lo posible ta que l’aragonés, como luenga nazional d’aragón se beiga reconoxida como se merexe.
Que o Direutor Cheneral trobará lo refirme d’Estau Aragonés en a normalizazión lingüística y social, si ascuita a toda la chen que tienga bella cosa que dizir: filólogos, escritors, conzellos de lugars u asoziazions d’esfensa de l’aragonés, ta recuperar l’aragonés.
Que Estau Aragonés deseya que dende a Direuzión Cheneral se faya una politica nazionalista de defensa de l’aragonés, no sólo que de conserbazión en os lugars do encara se charra, y tamién s’aduye a las asoziazions que preban d’espardir-lo por o suyo territorio istorico, u siga, tot Aragón.
Zaragoza, 31 de chulio de 2015
Consello Nazional d’Estau Aragonés

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Reunificar a la izquierda nacionalista aragonesa.

independenzia_ta_aragon_teruelAlgunos buenos amigos me preguntan si, en un contexto de “reconciliación”, los de Estado Aragonés podríamos “volver” a la CHA. Lo primero que hay que aclarar es que no toda la gente de EA provenimos de CHA; de todas formas, uno de los viejos y buenos compañeros de Estado Aragonés, de los que fundamos CHA, responde con una frase ingeniosa y tajante: “si volvemos, no avanzamos”.

No hay ninguna posibilidad de que Estado Aragonés se disuelva para integrarse en Chunta Aragonesista, el proceso de reunificación (de confluencia o compleganza que se dice) del nacionalismo aragonés que deseamos ha de ser diferente. Para ello hay que comprender cómo se fundó la CHA y cómo se rompió la unidad que se había forjado en su seno.

Fundamos CHA un centenar de personas provenientes de diversos grupos, todos más o menos vinculados al movimiento aragonesista, entendido éste como movimiento cultural, que habíamos llegado a la conclusión de que sólo una propuesta política unitaria podría sacar a Aragón de su marginalidad. Teníamos planteamientos sobre la cuestión nacional muy diversos, y también qué significaba ser socialista, pero acordamos desarrollar un discurso político moderado por puro pragmatismo político: los objetivos a corto plazo eran tan humildes como que Aragón consiguiese un Estatuto de “vía rápida”, en vez de esa autonomía capada que nos dejaba siquiera sin Educación ni Sanidad.

Elegimos para ello el nombre de la asociación cultural que agrupó a los nacionalistas a principios de siglo XX: Unión Aragonesista, y no el nombre del partido que los más políticos de ese grupo fundaron en 1933: Estado Aragonés, obviamente, en un momento en que  con el término “aragonesista” se identificaba en la prensa al jugador de fútbol del Deportivo Aragón (a la sazón, filial del Real Zaragoza), olvidado el viejo significado de antes de la Guerra, “aragonesista” se había convertido en un término totalmente blanco. Sin embargo, quedaron como emblemáticas las históricas fechas conmemorativas del nacionalismo aragonés: el 20 de diciembre y el 29 de junio.

A pesar de la moderación de los planteamientos, nadie quedó excluido de ese proceso, de hecho, recuerdo perfectamente una “Carta al Director” del Diario del Alto Aragón firmada por Francho Nagore en la que, aludiendo a una reunión en Boltaña de la gente que había apoyado la candidatura de Herri Batasuna en las Elecciones Europeas de 1989, afirmaba que si fundaban un partido a parte cometerían un error y que tenían un sitio dentro de CHA. Así, hasta las Elecciones Europeas de 2009 ningún otro partido nacionalista disputó el voto a la CHA. Ese año Puyalón de Cuchas apoyó en las Elecciones Europeas la candidatura Iniciativa Internacionalista, precisamente la “marca blanca” de Batasuna.

Desde 1986, desde dentro de CHA el “sector radical” (”branca fura” nos hacíamos llamar con humor) comenzamos a demandar una radicalización progresiva de los planteamientos del partido, significativamente que el Derecho a la Autodeterminación se viese reconocido en los Estatutos de CHA. Eso lo conseguimos en la III Asambleya Nazional, celebrada en Teruel en enero de 1992. Para ello tuvimos que fundar una Corriente de Opinión que llamamos Caxicar y que disolvimos inmediatamente después de cumplido el objetivo. Así, en una negociación a veces tensa, con la Dirección de CHA, conseguimos introducir lo que hoy es el artículo 3º de los Estatutos de CHA.

CHA había nacido, pues, como un partido unitario pero plural, de corrientes de opinión diversas que compartían el espacio y debatían entre ellas. Esto fue lo que se rompió a partir de 2004.

Podemos extendernos en un debate sin fin sobre las causas concretas de la crisis y sobre las responsabilidades personales de cada uno de los participantes en ella, pero lo que debemos tener claro es que la radicalización de una parte del partido, o la moderación de otra, no fueron causas de la ruptura de hace 10 años. Esas realidades llevaban ahí desde la fundación.

Porque además, las crisis de CHA se han venido prolongando hasta ahora mismo: la última ruptura de CHA en Huesca ha significado otro varapalo electoral, si bien más pequeño que el de 2007 o el de 2011, y disimulado por la circunstancia de que en Zaragoza y las Cortes de Aragón CHA es necesaria para el gobierno de izquierda. Pero llueve sobre mojado y demuestra que, en realidad, CHA como estructura, como organización, no gestiona bien sus debates internos. Desde hace 10 años, cada vez que hay una discrepancia importante, ésta se salda con la salida del partido de los discrepantes, convirtiéndose en disidentes. Eso hace que el partido pierda músculo, presencia social, imagen pública y da alas a sus rivales en la ocupación del espacio político ganado durante 30 años por el nacionalismo de izquierda. Porque además, los partidos que ocupan ese espacio no son aragonesistas, con lo que no sólo lo pierde la CHA, sino todo el nacionalismo aragonés en general.

CHA ya no es una organización válida para gestionar la pluralidad del nacionalismo aragonés, pero sí que agrupa eficientemente al sector sin duda más numeroso del mismo: el aragonesismo socialdemócrata y federalista, manteniendo una representación institucional del aragonesismo de izquierdas que sin duda es positiva para el país.

En esta situación, yo intento imaginarme la posición de los actuales militantes de CHA y creo vislumbrar una dicotomía ¿Están cómodos con la actual situación, creen que la participación en el Gobierno de Aragón, por sí sola, hará revertir la pérdida de votos? ¿O por el contrario sospechan que la bajada de votos, elección tras elección, es estructural y puede llevarles no sólo a la irrelevancia política sino incluso a ser una fuerza extraparlamentaria?

En Estado Aragonés no buscamos el colapso de CHA para ocupar su espacio, por el contrario, aspiramos a ampliar el nuestro propio, como opción aragonesa, soberanista y autogestionaria pero también creemos que es posible la construcción de un espacio político común a todo la izquierda nacionalista aragonesa, donde quepamos no sólo CHA y EA sino todas las facciones que han ido surgiendo estos años. Vemos que en los países vecinos y hermanos hay experiencias que, salvando las distancias, pueden servirnos de inspiración.

Estado Aragonés tiene la mano tendida, pero si no fuese posible, las pasadas elecciones municipales han servido para demostrarnos que tenemos capacidad para presentar nuestra propia lista electoral. Trabajaremos por la reunificación, pero si no hay acuerdo, seguiremos nuestro camino hasta que se den las condiciones para ello.

 

Rafel Fleta Girón

Secretario General

Estado Aragonés.

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Hacia un Estado Aragonés: Aragón y su organización territorial.

dpzCuando comenzaron los primeros contactos para formar lo que luego ha sido Zaragoza en Común (ZeC), Estado Aragonés puso de condición como único punto programático, prácticamente, el rechazo a la participación en las diputaciones provinciales aragonesas. Eso fue hace más de un año, antes incluso de las Elecciones Europeas.

Pretendíamos entonces poner a prueba el llamado “Proceso Constituyente”. ¿Quieren en realidad las fuerzas implicadas en esa “Confluencia” un auténtico cambio de Régimen? ¿o es mera demagogia para obtener votos de una ciudadanía muy cabreada, pero en realidad tan sólo se aspira a entrar en los gobiernos para hacer la política reformista y keinesiana de la socialdemocracia? Con todo el respeto para la socialdemocracia: después de todo buena parte de los logros sociales que hemos perdido con el PP, se consiguieron con la socialdemocracia en los gobiernos.

En Estado Aragonés calculábamos que, si de verdad queríamos derrocar al Régimen e iniciar un Proceso Constituyente, era preciso empezar desde el gobierno local. Está bien conseguir las alcaldías de las capitales de provincia más importante, pero el auténtico poder territorial del Estado se articula en torno a las Diputaciones Provinciales. Iniciar un Proceso Constituyente en Aragón debería significar boicotear las diputaciones provinciales, no acudir e impulsar un discurso de Ruptura Democrática de cara a las Elecciones Generales a la vuelta del verano.

Todos los actores del susodicho “proceso de convergencia” nos ignoraron y así, Estado Aragonés presentó su propia candidatura en las elecciones municipales.

Hoy, los diputados provinciales de ZGZ (que así está inscrita en la Junta Electoral la coalición conocida como “Zaragoza en Común) han tomado posesión, y el “asambleario y democrático movimiento ciudadano” no ha explicado ni cómo los ha elegido ni qué política van a realizar en una institución dedicada al apoyo a los ayuntamientos. ZGZ tan sólo tiene un alcalde en toda la provincia.

En Estado Aragonés nos figuramos que el trabajo de los susodichos diputados provinciales va a ser el que siempre han realizado para los partidos: de “comisarios políticos”, “liberados” o “activistas”. El rimbobantemente denominado “Proceso Constituyente” queda en puro postureo y palabrería vacua.

En Estado Aragonés pensamos que tal vez no sea posible un auténtico Proceso Constituyente, cuando sus más vehementes defensores actúan de esta manera. Nosotros, nos conformamos, de momento con menos en el plano de la organización territorial.

Para empezar, consideramos que todo el discurso de la Regeneración Democrática (concepto más moderado que sustituye al antedicho Proceso Constituyente) tiene sentido sólo si sirve para adecuar la Administración Pública a las necesidades de la Sociedad, acercando la gestión a los ciudadanos.

Las Diputaciones Provinciales son un “cado” donde proliferan los liberados de los partidos, alejados de los focos de la opinión pública: 77 diputados provinciales aragoneses, con sus sueldos, sus asesores y sus coches oficiales, elegidos de manera oscura de forma indirecta por los concejales de cada partido. Cualquier proyecto de Regeneración Democrática Aragonesa debe contemplar su disolución. Estado Aragonés aboga por proponer a las Cortes Generales la elaboración de una Ley Orgánica que constituya a Aragón como Comunidad Uniprovincial y transfiera todos los activos de las diputaciones provinciales aragonesas a la DGA.

Pero la articulación territorial de Aragón precisa una alternativa. Esa alternativa ya existe, parcialmente: son las comarcas. Sin embargo, las comarcas, aún siendo mucho más cercanas a la población y realistas en su extensión territorial, y útiles para gestionar servicios municipales en un territorio extenso y despoblado muy fragmentado en pequeños municipios, tienen un problema similar al de las Diputaciones: sus consejeros son elegidos también de manera indirecta. Por eso Estado Aragonés también plantea una reforma de la Ley Orgánica de Bases de Régimen Local para que, en una Disposición Adicional, reconozca el Derecho de Aragón a regular que sus comarcas se elijan por Sufragio Universal, del mismo modo que se hace en los Cabildos Insulares.

Ya sabemos que “el Proceso Constituyente” hay que escribirlo en minúsculas, a ver si tanto aparato sirve, al menos, para no tener que escribir también en minúscula la Regeneración Democrática.

Consello Nazional

Estado Aragonés

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