Archivo 11/Jun/2009

Lectura en clave aragonesa de los resultados de las elecciones al parlamento europeo

Aragón ha seguido en estas elecciones la tendencia del resto del Estado español pero de una amanera atemperada. Ningún partido ha arrollado a otro. Aragón ha tenido históricamente un ritmo de cambio hacia la alternancia de partidos, dígase PP-PSOE o viceversa, retardado respecto al resto del Estado español. No es un bastión socialista, aunque parece que en las últimas convocatorias se haya comportado como tal.

Aquí no se ha castigado tanto al PSOE como por ejemplo en Galicia, porque aún hay un “buen recuerdo” de la Expo, el PSOE siguen en posiciones antitasvasistas, al contrario que en la época de Borrell, y parece que no le han pasado todavía a la ciudadanía la factura de la Expo.

Sí que ha dado la irrupción de una nueva fuerza en Aragón, que acoge a los descontentos del PSOE por su derecha, UPyD, y que sigue la tendencia de las formaciones que se constituyen  al socaire del rechazo a los nacionalismos “periféricos”, como Ciutadans en Catalunya, Libertas en resto del Estado, que practican un nacionalismo españolista en base a la autoconsideración de que son más constitucionalistas que nadie. Esta formación es un problema para el PSOE, pues es a quien directamente puede achacársele la bajada de votos en Aragón, unos 16000.

El PP sube unos 2.000 votos y sube en la medida que puede darse un porcentaje de permeabilidad de votos del PAR (los que no han tenido en cuenta la recomendación del voto en blanco) que no se ha presentado a estas elecciones. Poco a poco nos tememos que se va perdiendo el recuerdo del papel de mamporreros trasvasistas que aceptaron asumir los del PP aragonés, un par de legislaturas atrás, desde la dirección de Madrid.

A juzgar por el impacto del voto en blanco se diría que el PAR ha mantenido su parroquia en un gran porcentaje, sin verse afectado por los escándalos de corrupción. No es de extrañar. En estas elecciones europeas, incluso a nivel de todo el continente los escándalos no han sido determinantes a nivel electoral. Incluso políticos metidos en cajón de presusntos de corrupción han salido reforzados. Por ejemplo, y sin ir más lejos el Berlusconi español, Sr Camps  Está claro que la ética de sus políticos no es algo que preocupe a sus electores. ¡Así nos va!

IU recupera en Aragón una tercera posición que hacía muchos años que no alcanzaba. Recupera su espacio político y lo hace en buena medida por la debacle de CHA, que no ha entrado en campaña y ya roza ya la extraparlamentariedad. De eso como ya lo hemos dicho en otras ocasiones no tiene nadie más culpa que su propia dirección nacional. Habría que inventar una nueva palabra para describir la gran paradoja política que es la cúpula de CHA. Chunta no es lo que fue y lo que la hizo crecer. No es ni el recuerdo. Su dirección está en una guerra continua contra sus bases desde la fundación de Puyalón; bases que en ese como en ningún otro partido fueron precisamente las que lo hicieron crecer.

La aventura internacionalista de una parte del soberanismo de izquierdas ha resultado un fracaso, 0’2 %, y ha demostrado que las vinculaciones con al izquierda abertzale vasca no son comprensibles por lo menos entre el votante soberanista de Aragón. A un nacionalista de izquierdas, independentista y aragonés no se puede plantear una candidatura y una campaña en apoyo a un nacionalismo exterior sin contrapartida alguna. Quizá el votante aragonés del PP, del PSOE o de UPyD pueda verse identificado con la batalla a nivel estatal entre esas formaciones porque en todo caso vota españolista, pero no al votante soberanista aragonés, que ni remotamente va a votar en clave vasca. Posiblemente cuando haya cesado esa fase de victimismo por supuestos fraudes electorales en la que se encuentra instalada ahora, puedan centrarse en lo que son las auténticas causas de su fracaso y entrar en la racionalidad de buscar soluciones.

Respecto al impacto del voto nulo, que es lo que pedía Estau Aragonés y Tierra Aragonesa a través de su coalición en RSE, vamos a ser cautos. No es concluyente en la mediada que pedir un voto para aumentar el porcentaje de descontento con el sistema electoral o las opciones electorales, no es lo mismo que cuando se pide el voto para la formación en concreto. La gente es menos proclive a votar en contra que a favor. Sin embargo, nadie nos lo puede discutir y podemos atribuirnos legítimamente una parte del voto nulo de Aragón, de ese 0,66 %, y decir que el independentismo-independentismo que representamos, es decir el que no es sucursalista, el que no representa una franquicia exterior, tiene una base electoral que sabrá aprovechar en próximas convocatoiras.

Conclusión:

 A resultas, un estado de opinión empieza a abrirse y es que el aragonesismo soberanista necesita reorganizarse bajo un nuevo formato, salir de la dispersión para poder sobrevivir y para demostrar que tiene pulso político, algo que ahora lo tiene perdido. Necesita una estrategia común. Algunos lo llaman transversalidad: el reagrupamiento en una coalición que, desde posiciones dispares, pueda plantear un objetivo concreto común, ni que sea temporalmente, sin abandonar cada uno sus tan apreciadas esencias.

 

Hay que enganchar a la gente al soberanismo, al independentismo desde una nueva base. Nuevas fórmulas de cooperación todavía no puestas en práctica. No sacar esta conclusión después de estos resultados es suicida par el conjunto del nacionalismo aragonés; es claudicar ante el bipartidismo tácito al que no vemos abocados; ante el frentismo antinacionalista que se está empezando a ensayar en Euskadi y ante experimentos políticos que al grito, ¡más españolistas que nadie!, se tildan de constitucionalistas.

 

En los próximas semanas y meses vamos ver aflorar propuestas de este tipo en Catalunya, País Valencià y otros territorios. Es necesario que empecemos a avanzar en Aragón también. Es necesario que los aragoneses estemos entre los pioneros.

 

 

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