Archivo Julio, 2009

Mularroya, y la razón se impuso…

A pesar de que la Audiencia Nacional ha anulado el estudio de impacto ambiental del anteproyecto y del proyecto del embalse de Mularroya, las obras continúan por orden directa del Ministerio de Medio Ambiente, en un claro acto de provocación y cinismo, al que ya nos tienen acostumbrados con la manipulación de las sentencias judiciales, y su constante apelación a su Constitución, eso sí, sólo cuando les interesa.

 

 

España es el Estado europeo con más agua regulada, la más mal repartida y la peor utilizada y, en lugar de arreglar el caos, la clase política tanto española como aragonesa, sigue apostando por el hormigón armado. Mularroya es un proyecto de ingienería politica de las Cortes de Aragón, en que todos los partidos políticos han hecho patente su afán y su ceguera pantanista. Mularroya puede considerarse el ejemplo típico de proyecto aberrante, no sólo inunda y hace inservible parajes de alto valor ecológico y paisajístico, además es socialmente injusto, económicamente ruinoso, técnicamente incompleto y empresarialmente inviable.

 

 

Desde un punto de vista económico el proyecto es insostenible y tiene un grave riesgo de fracaso, encima, en caso de fracaso del proyecto, no está prevista ninguna alternativa. Estos proyectos de regadio en áreas rurales con un alto índice de paro, nos los venden como creadores de empleo, pero el impacto y los beneficios socioeconómicos no son proporcionales a los recursos económicos invertidos. Ya no es sólo (aunque importante) el hecho de que no se paga el coste real del agua, a la población hay que recordarle que siempre faltarà agua a un céntimo el metro cúbico y sobraría a 2 euros.

 

 

Lo peor es la realidad, y la realidad es tozuda, todos los estudios demuestran que en el desarrollo de los proyectos de regadio, los agricultores, cambian mayoritariamente su producción, para adaptarla a productos subvencionados por la Política Agraria Común.

 

 

Basta ya de alterar la hidrología superficial, las escorrentias, con la construcción de presas y trasvases. Estas alteraciones han afectado considerablemente a la biodiversidad y a los ecosistemas acuáticos. España es el Estado más árido de Europa, con un 67% del territorio amenazado por la desertización. ¿Están sirviendo de algo los 8.000 millones de euros que el gobierno aprobó en 2005, para paliar los problemas de Murcia, Andalucía. Extremadura, Catalunya, Valencia y Aragón?.

 

¡Basta ya con la transformación salvaje de la superficie del planeta y con la mercantilización del mundo! ¡Basta ya con la sumisión de la ecología del planeta a las ideologias dominantes!

 

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