Archivo Julio, 2010

OS SIÑALS ESTRELAUS D’ARAGON

Estreladas aragonesas

Estreladas aragonesas

De las tres banderas la que tiene una simbología más antigua es la de Estado Aragonés. La estrella blanca y el fondo azul fue usada por primera vez en la Revolución Americana y luego en la guerra civil norteamericana: los confederados usaban una bandera la “blue & bonnie” (azul y hueso) que sólo consistía en una estrella blanca sobre fondo azul. El azul es el color que significa la unión libre (confederación) y la estrella blanca significa la soberanía. Es una simbología inspirada en la de la masonería.

A la estrella de cinco puntas se le puede atribuir un origen más y tiene que ver con la búsqueda de la perfección matemática, racional, pues las cinco aristas engloban una circunferencia que se explica en sí misma (por eso significa también soberanía o independencia). Los esperantistas adoptaron la estrella de cinco puntas (verde) como símbolo del carácter internacional, global (por la circunferencia), y Trosky la pintó de rojo para que sirviese de emblema del Ejército Rojo soviético; símbolo de la revolución proletaria (por el color rojo) e internacional (por la estrella de cinco puntas). Así pues, en origen la estrella de cinco puntas significa lo mismo: el valor de la “perfección racional” como idea, pero blanca significa la soberanía nacional y roja la revolución proletaria. Gaspar Torrente se inspiró en la bandera de la República Catalana (propuesta hecha, creo, inicialmente por Estat Catalá) para hacer su propia propuesta para Estado Aragonés, así que el simbolismo es claro y responde a lo antedicho.

El simbolismo en la segunda bandera es menos claro y como bandera tiene una historia desconocida. En 1993 el Gobierno de Aragón, compuesto por una coalición PAR-PP y presidido por Eiroa (PAR) decidió continuar las exitosas manifestaciones autonomistas con una convocatoria en Madrid ante el Congreso de los Diputados. CHA decidió continuar participando en esas manifestaciones con nuestra reivindicación propia de Autodeterminación. Paralelamente, el Rolde Joven del PAR, presidido por Manuel Escolá, decidió impulsar la creación de una “Plataforma Joven por la Autonomía Plena”, como CHA no tenía organización juvenil, la gente del Política Sectorial de CHA (Pascual Jiménez de Bagüés a nivel nacional y Chorche Tricas en el Ligallo de Zaragoza-Capital) hicieron una convocatoria a todos los jóvenes militantes y simpatizantes de CHA para que creasen el Rolde de Juventud, que rápidamente pasó a llamarse, por acuerdo del Comité Nazional, “Chobenalla Aragonesista” y tener forma jurídica de asociación juvenil.

La nueva asociación necesitaba un logotipo y Dani Viñuales elaboró uno en el que combinaba las cuatro barras con la estrella roja, inspirándose sin duda en las banderas con estrella roja del Bloque Nacionalista Galego o el Partit Socialista d’Alliberament Nacional. Sin embargo, el logo no resolvía cómo ubicar esa estrella en esa bandera, de echo aparece en un lateral de la misma, no en el centro. No hubo ningún problema hasta que llegó la manifestación del 15 de noviembre de 1993 en Madrid: ¿Como llevar la bandera con la estrella? a alguien (no sé a quién) simplemente se le ocurrió la solución más sencilla: colocar la estrella en el centro. Y así nació “la estelada aragonesa”. Perfilar con negro la estrella roja sólo tiene sentido para resaltarla sobre las cuatro barras.

Así pues, “o nuestro sinyal estrelau”, desde Gaspar Torrente, significa la soberanía del Estado Aragonés en el contexto de una hipotética confederación internacional (él hablaba de confederación ibérica, si recordamos), entroncando hoy con la propia tradición de la Unión Europea (que utiliza para su bandera el mismo lenguaje simbólico), mientras que “la estrelada” (como le dicen quienes la usan) utiliza el lenguaje revolucionario del Ejército Rojo soviético.

La tercera bandera no la había visto nunca, pero parece que sigue el camino del PSAN: a partir de la tradición de Estat Catalá integra en la composición aquella la estrella roja, de igual forma parece que quien ha diseñado esta propuesta quiere integrar la estrella roja en la composición histórica de Estado Aragonés. Supongo que habrá surgido del ámbito de alguna “colla pro-soviética”… Es broma, pero seguro que sabremos su significado en algún comentario a este post.

El elemento común de las tres banderas, las barras o palos de Aragón, fue en su origen símbolo de la dignidad real vinculada a la Casa de Aragón (no al “Reino”, Diputación del General y Cortes, que tenían el suyo propio, la cruz de San Jorge y las cuatro cabezas de moros). Sobre la “patrimonialidad” o “mejor derecho” sobre este símbolo de los distintos territorios que hoy lo emplean como parte de su bandera decir que: Bueno, todos tuvieron al fin y al cabo un mismo soberano, el Rey de Aragón. Sin embargo, una constatación es clara para determinar quien lo tuvo históricamente como más suyo y es que, durante toda la Edad Moderna, fue precisamente en Zaragoza, donde existía una casa de acuñación de moneda, donde prácticamente sin excepción toda moneda que se acuñó lo fue con las barras de Aragón en su reverso, siendo las impresas en otras cecas de la Corona de Aragón con un variopinto catálogo de símbolos en los que destacaba la clásica cruz de las monedas castellanas. Por tanto, fue Aragón, como territorio patrimonial de la Casa de Aragón, quien siempre las tuvo como propias o por lo menos durante más tiempo.

Hoy las barras aragonesas son el símbolo del territorio, el Pueblo y la Entidad Política de Aragón, que junto a los elementos que se han descrito anteriormente componen diferentes significados, podría decirse “programas políticos”, respecto a Nuestra Tierra. Desde E. A. anhelamos que algún día la estrella de nuestra tierra brille con luz propia en la constelación de países independientes.

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POSICIÓN POLÍTICA DE ESTADO ARAGONÉS ANTE LA “CUESTIÓN ORTOGRÁFICA”

La posición política de E.A. ante la “cuestión ortográfica” ha de ir encaminada a promover una solución definitiva: el empleo de una única ortografía para la Lengua. Hemos de terner en cuenta los dos “escenarios” en los que se dirime la cuestión:

El ámbito público.

La Ley de Lenguas:

Más allá de apuestas personales y grupales respecto de la cuestión ortográfica, el primer elemento real que afecta a la situación de la Lengua, y que puede generar consenso en el tema ortográfico, es la promulgación de la conocida como “Ley de Lenguas”. (Las apuestas  son propias de las opiniones-opciones basadas exclusivamente en las emociones e intuiciones, sin intervención relevante de las razones –sí de las justificaciones- y pretenden solucionar el conflicto por medio del triunfo de una de las opciones haciendo valer, para ello, la dinámica de la guerrilla, en lo social y en lo poltícto; para ganar la guerrilla planteada, se hacen valer fes, emociones, intuiciones y justificaciones diversas, siempre interesadas y a la luz de dogmas diversos y caprichosos),

Hemos de tener en cuenta que el verdadero triunfo del proceso social, propiamente aragonés, es la consecución de una Ley de Lenguas, herramienta indispensable para la supervivencia de nuestra Lengua. La  Ley mandata la creación de una Academia oficial ex-novo, por lo que la posición de E.A., ante todo, ha de ser la de exigir la aplicación de la Ley de Lenguas y la de una política pro Lengua Aragonesa por parte de la futura Academia oficial nacida de dicha Ley. Si la Academia oficial no se constituyera o desarrollara un política lingüística contraria a la ‘Lengua’, deberíamos esperar del movimiento social  la articulación de un escenario en el que finalmente se llegase a un consenso definitivo.

El ámbito social. El conflicto ortográfico en el seno de la sociedad aragonesa:

Hemos de reconocer y enfrentarnos a la exitencia de un conflicto social en torno a la Lengua en lo que se refiere a la “cuestión ortográfica”. Diversos “agentes socioculturales” aragoneses presentan y enfrentan opciones irreconciliables por las que apuestan sin solución de consenso social posible. E.A. ha de ayudar y contribuir a neutralizar y solucionar dicho conflicto. ¿Cómo?:

Recordemos que la lengua es, lo primero de todo, un hecho social y  la ortografía, por su parte, está dotada de un marcado carácter simbólico –sobre todo, por su impronta visual e histórico-cultural, de ahí lo enconado del conflicto-; por ello,  la realidad social aragonesa en lo referente a esta cuestión es particularmente dura y difícil. Un Partido socialista, autogestionario e independentista aragonés como E.A. ha de acercarse a la “cuestión ortográfica” buscando la legitimidad que dé un proceso social aragonés. En este sentido las ortografías nacidas de los Congresos, I y II, tienen la legitimidad de dotar, por primera vez en la era contemporánea, de una ortografía a la Lengua (fonológica en el caso del I y etimológica en el II)  y ello además como resultado de un proceso social; además, en el caso de la ortografía del I Congreso, se ha creado una tradición de más de treinta años en la que se ha escrito la mayor parte de la literatura moderna aragonesa: la solución es una cooficialidad provisional de las dos propuestas ortográficas.

Sin embargo, como partido socialista que ha de utilizar el método científico siempre (neutralizando la “dinámica de las apuestas” ), hemos de ser críticos en nuesto reconcimiento a dicho proceso de Congresos, pues:

-La ortografía  del  I Congreso  no fue reconocida por los hablantes chesos, ansotanos  y otros, entre otras causas, por la peculiaridad que supone su “imagen visual” fonológica; también hemos de recordar que el proceso del I Congreso ha sido criticado y cuestionado por el “dirigismo” llevado a efecto desde el C.F.A., dirigismo que fue una de las causas que provocaron la “crisis normativa” que generará el nacimiento de la S.L.A. y la convocatoria del II Congreso.

-La ortografía del II Congreso, por su parte, también cuenta con el desacuerdo de importantes sectores que se quedaron fuera del pretendido consenso, su aceptación actual no la convierte en la mayoritaria y, finalmente, la Ley de Lenguas emplaza a la creación de una Academia oficial ex-novo, por lo que no reconoce al Estudio de Filología Aragonesa como la Academia de la D.G.A. (objetivo declarado del II Congreso y del propio E.F.A.).

Sin duda, el proceso de Congresos adolece de una falta de una dinámica democrática sana que está en la base de su crisis.

-Otras dos ortografías empleadas en Aragonés también gozan de cierta legitimidad y uso:

-Ortografía castellana: tiene la legitimidad de que es la usada “tradicionalmente” por los hablantes patrimoniales y es la más práctica a la hora de su enseñanza en la escuela (lo que, dada la situación de la Lengua,  no es una cuestión menor que haya de ser sometida  ipso facto al “dogma identitario”,  por el cual debe ser rechazada absolutamente por no responder a ninguna tradición aragonesa); sin embargo, no deja de ser  la ortografía dialectal, es la ortografía española para los denominados “ dialectos históricos”, es decir, asturiano y aragonés (no obstante, es interesante señalar que el asturiano ha asimilado esa ortografía dialectal ya como lengua independiente, reconocida oficialmente, por razones puramente prácticas).

-La ortografía propuesta por la S.L.A. es razonable en lo lingüístico y responde a un sector generado por  la “crisis normativa” provocada, entre otras causas, por la mala gestión del I Congreso.  La ortografía de la S.L.A., por contra, no responde en su definición a un proceso social; en cualquier caso, su repercusión social es limitada, no va mucho más allá de ser la ortografía de la S.L.A.

Este análisis crítico nos ha de llevar a la tolerancia de cualquiera de los otros dos usos no cooficiales.

En cualquier caso, no hemos de olvidar que se trata de soluciones provisionales, porque la solución definitiva ha de venir “impuesta” por la Academia oficial, lo que deberá aplacar, definitivamente,  a los agentes socioculturales que apuestan por una u otra opción sin solución de consenso social.

El Estatuto de Autonomía

Finalmente, no hemos de olvidar que  la Ley de Lenguas, efectivamentre, ha supuesto un avance en el reconocimiento de nuestra Lengua; sin embargo la posción poltíca de E.A. respecto de la Lengua, globlamente, ha de recordar siempre el objetivo principal: el reconcimiento de la Lengua Aragonesa en el Estatuto y su declaración de Lengua nacional y oficial.

Colla de Triballo de Luengas d’Aragon

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