Archivo Octubre, 2012

Las Jornadas Revolucionarias

Si el 25-S pasado en vez de ser el 25 de septiembre del 2012 hubiera sido el mismo día de algún año del siglo XIX no dudo que este país estaría metido en una revolución y los Borbones haciendo las maletas para partir a su enésimo exilio.

No vamos desacertados, salvo por la época (aquel siglo fue conocido como el siglo de las revoluciones y este será conocido desde luego como el de las “transiciones”) todo apunta a una situación revolucionaria al menos si analizamos lo que son los elementos que convergen en esta crisis general:

Una crisis económica que afecta a amplios sectores de la sociedad, gente que sale del sistema social y económico y que ha creado una amplia base donde la actitud es de descontento que se dirige tanto contra el sistema económico como contra el político. La crisis del “bolsillo” modifica las actitudes políticas y su alcance. El sistema político que no da satisfacción a las necesidades básicas de la ciudadanía se desacredita por sí sólo.

Un gobierno ineficiente, incapaz de tirar el manual que no sirve y cambiar el guión; completamente bloqueado por la rápida sucesión de los acontecimientos y desbordado por la crisis; lento y titubeante a la hora de tomar decisiones y sin ideas y sin capacidad de reacción. A la cabeza un gestor, Rajoy, el vivo retrato de la ineficiencia y del colapso del sistema. Un don Tancredo de la política que ve llegado “su momento” en el peor momento, para su desgracia y sobre todo para la nuestra. Un político que carece de la inteligencia necesaria para lo que requiere el cargo en los tiempos que corren y muy condicionado por el ala más derechista de su partido.

Un sistema político agotado, donde se acusan la improvisación del momento en que se planeó y los vicios de su longevidad. Que no se pudo hacer mejor dadas las difíciles circunstancias del momento tras la muerte del Dictador, se puede hasta comprender, pero es que el sistema político tiene ya 34 años (una eternidad para cualquier régimen en España). Ninguna reforma substancial se ha hecho (ni ganas serias de hacerla, a pesar de algunas propuestas) debido fundamentalmente al enroque ideológico de los partidos del Régimen y a la acción política centrada en la batalla por la ocupación de áreas de poder, con un trasfondo de corrupción endémica. Se puede decir sin demagogia que, si en 34 años PP y PSOE no han sentido la necesidad de reformar, es porque son esencialmente “lo mismo”. Ambos partidos han mantenido intocable el régimen constitucional porque les ha beneficiado mucho, se han institucionalizado y han mantenido gracias a ello su influencia y sus cotas de poder en una semi-alternancia en el Gobierno y en un reparto territorial del poder. ¡En este estado de cosas es obvio que no hayan visto la necesidad de reformar nada!

La gravísima crisis económica, el gobierno inmovilista y un sistema sin margen político para dar salida a los nuevos planteamientos son los tres elementos enervantes que hace moverse a la ciudadanía hacia una solución de cambio constitucional. El cerco de los manifestantes al Congreso de los Diputados pidiendo su disolución y el inicio de un nuevo proceso constituyente y el acuerdo de plantear un referéndum por la autodeterminación en el Parlamento catalán, hechos ambos del 25-S son indicios de que en este país hay un “proceso revolucionario” en ciernes; con todo , el poder establecido ha permanecido impasible, más por la impermeabilidad del Gobierno ante lo que pasa en la calle, que por la leña repartida por la policía.

La pretensión de la calle de abrir un nuevo proceso constituyenteno no es descabellada. La ciudadanía da el presente sistema por agotado y reclama un nuevo reparto (un New Deal a la americana). No son tan diferentes las reivindicaciones de los alrededores del Congreso de los Diputados de Madrid y las del 11-S de Barcelona. Son dos respuestas políticas a un mismo problema. Se trata (y por eso decimos que aparenta ser una revolución) de llevar al nivel político-jurídico lo que ya está en la calle. Se pide una respuesta política a un conflicto o problema que ya existe en la sociedad y que por los medios habituales, los del Estado actual con su Constitución y sus leyes, no se puede hacer, debido al bloqueo que ejercen las fuerzas instaladas actualmente en el poder.

Efectivamente amparado en su legitimidad legal, el Gobierno está imponiendo una política que ya sobrepasa la capacidad de su mandato político para acometer medidas sin un refrendo social. La ciudadanía se ve en la ruina y, en la calles de Madrid y de Barcelona, ha dicho que quiere decidir sobre las cuestiones trascendentales del Estado, en un momento de crisis social y política sin igual en la historia reciente. La derecha española, cerrada ideológicamente (como siempre, por demás), está en la estrategia de contener la marea confiando en el que “ya pasará”, enrocada en las ideas y el “estilo” político de otras épocas. Si hace falta “sacarán al general de la Guardia Civil”. ¡Fíjense en el nivel político que tienen estos individuos para el escándalo de Europa! No demuestran inteligencia política práctica; no se bajan del carro de sus ideas ni para darse un respiro. Sin auto-concederse el más mínimo margen de maniobra, están agravando el problema con la política de austeridad e imposición de sus recetas económicas y sociales. Antes hundirán al país que rectificarán. Demuestran estar en una franca decadencia… Y para que una revolución triunfe, un Gobierno decadente es el mejor aliado.

No aprenden del oponente. Se puede discrepar del Sr. Artur Mas pero ha demostrado inteligencia política. Ante la imposibilidad de continuar gobernando en estas condiciones, y visto el pulso de la calle, ha disuelto el Parlament para renovar el mandato popular. Se va a dar un margen político tan grande, que va a incluir una consulta sobre la autodeterminación, tanto si le dejan como si no, ha dicho. Si Rajoy demostrase un nivel de inteligencia política similar, vistos estos 10 meses de Gobierno, haría lo propio con el compromiso con el resto de fuerzas de iniciar un nuevo proceso constituyente, el de no pagar la deuda e incluso de salir del euro. Pero para eso hace falta algo más que inteligencia…

El sistema autonómico se ha manifestado como un contrapoder territorial que la crisis ha evidenciado. Los territorios cuentan y mucho y, a pesar de que el actual Gobierno del Estado llegó con la intención de “adelgazar el poder autonómico”, sólo se ha atrevido a recortarlas vía financiación. Los territorios son fuertes y parece que el Gobierno ha decidido rendirlos por hambre, mediante la vía de los PGE. Ideológicamente la derecha siempre ha pensado que la autonomía es un proceso de ida y vuelta, es un tic ideológico de una visión centralista nunca superada y que les ha llevado a un error de cálculo. Ahora parece que el sistema autonómico no sólo no tiene vuelta sino que ha llegado a un punto de no retorno. El pulso que desde la C. A. de Cataluña se está manteniendo contra el Estado va en ese sentido. Sin dinero no hay autonomía y mucho menos si te lo ha de traspasar un gobierno plantado en la “austeridad”, en ese caso sólo te queda pedir al soberanía fiscal y si no pasar directamente a la soberanía política. En este punto estamos… No resulta nada extraño que la “revolución independentista” se haya producido en una C. A. como Cataluña de régimen común y no en el País Vasco  que controla sus propias finanzas.

¿Y Aragón qué…? ¿Qué pintamos los aragoneses en esta revolución?

En Aragón el Pacto Fiscal se llama al Acuerdo Bilateral Económico-financiero, cláusula recogida en el Estatuto de Autonomía de Aragón, y el problema se plantea en los mismos términos: No hay dinero y no se pueden financiar los servicios que presta la autonomía. Pero aquí se acaban todas las semejanzas porque Aragón no tiene fuerza para plantear un órdago al Gobierno España-Madrid. Aragón se tendrá que aguantar. Rajoy no soltará el dinero, ni a propios ni a ajenos. De eso, Rudi, ya se ha dado cuenta. Ahora Aragón está en la fase de “derecho al pataleo”, que se materializó en la sesión del Plenario de las Cortes de Aragón del 4 de Octubre, por la que se instó al Gobierno de Aragón a “defender y negociar un sistema de financiación autonómica que sea justo y atienda las peculiaridades estatutarias, poblacionales y territoriales de Aragón”; una proposición no de ley que de bien poco servirá. Adolfo Barrena (IU) dijo que rechazaba transformar esta cuestión Aragón-Estado en “una lucha identitaria”, posiblemente para romper semejanzas con lo que está sucediendo entre Catalunya y el Gobierno central. Vemos que la identidad asusta a ciertas ejecutivas “cuneras” de los partidos aragoneses por muy “progresistas” que sean.

Según alguna encuesta, el 75% de los aragoneses piensa que debería profundizarse en la autonomía, lo que significa que la autonomía ha arraigado históricamente entre los aragoneses y que desean conservarla. Esto es fruto en parte de la permanencia en  el consciente colectivo y de la existencia histórica del Reino de Aragón. Lo que ya es por sí una marca de identidad, aunque le pese a Barrena. Aragón debería por tanto poder resistirla ofensiva re-centralizadora que desde las posiciones de la derecha se está promoviendo. Los aragoneses demuestran que su autonomía es para ellos algo más, por no decir mucho más, que los Bieles, Rudís, Soros o Barrenas que se mueven por la política aragonesa. Es muy didáctico que sepan separar a los gestores de la política, del propio concepto político de autonomía (que la derecha españolista quiere confundir), pues la autonomía es el mejor recurso político que tienen los aragoneses para encarar su propio futuro, por ello no deberían ceder, ni resignarse de ninguna manera a perderla o a vaciarla de contenido, sea cual fuere la forma y manera conque el Estado español lo intentase. Sería volver al régimen colonial de antes, seguramente agravado.

En los momentos más críticos y difíciles de nuestra historia los aragoneses hemos sabido articular nuestra propia opción política libre e independiente: En 1808 el Pueblo de Zaragoza, amenazado por un ejército invasor, puesto en España con permiso de los Borbones, expulsa a la máxima autoridad borbónica, el Virrey Guillelmi, convoca las Cortes, abolidas 100 años antes, que eligen a Palafox y preparan la defensa. El Pueblo aragonés, solo, libre e independiente, establece su forma de gobierno y empieza a ejercer funciones de Estado… En 1936, en la zona no ocupada por la sublevación militar-fascista de Aragón, se constituye, con las fuerzas políticas de izquierda con presencia en la zona, un gobierno que organiza el territorio y su defensa. El presidente de Estado Aragonés Gaspar Torrente saludó la formación de este gobierno, aunque luego cortara con él. Fue el llamado Consejo de Aragón, un gobierno aragonés, al margen del Gobierno central republicano, entre la zona sublevada y la Generalitat catalana, disuelto finalmente por el comandante estalinista Enrique Líster, enviado por Madrid.

Si en los peores momentos de su historia el Pueblo aragonés ha sabido dotarse de instituciones de gobierno e intentar resistir para abrirse caminos hacia la libertad, ahora no vamos a dejar que nos arrebaten lo poco conseguido. No les hemos de dejar que se aprovechen de la crisis para recortar, suprimir o ahogar la autonomía de Aragón. Más allá de Monreal de Ariza la opinión generalizada es que las autonomías tienen que desaparecer completamente. Se ha instalado la idea de que lo que está pasando en Cataluña es culpa del sistema autonómico. Cabe esperar una fuerte presión re-centralizadora a medida que se agrave el conflicto España-Cataluña y eso afectará a Aragón. En ese momento, el pueblo aragonés tiene que salir en su defensa, rodear las Cortes para defenderlas y decirle a los que hay dentro que si ellos no quieren resistir al Estado español que se disuelvan y se convoquen otras donde sí haya quienes lo hagan.

Esa ha de ser nuestra revolución, el intento de suprimir o aminorar o ahogar la autonomía de Aragón ha de considerarse casus belli. Motivo suficiente para que las Cortes se declaren soberanas para decidir el destino de Aragón.

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El “federalismo” del PSOE. Que todo cambie para que todo siga igual.

El PSOE ha comenzado una campaña federalista. Como respuesta a la marea independentista catalana, el PSOE ha sacado del cajón el viejo discurso federal y como consecuencia sus cuadros y dirigentes, muchos de ellos hasta hace poco fervientes seguidores del centralismo jacobino, se han lanzado a escribir artículos y hacer declaraciones públicas federalistas. Está bien.

Como es habitual en España, nada de esto tiene ningún eco en ningún parlamento, ni en el Congreso de los diputados ni en ninguna asamblea legislativa autonómica. Tampoco el PSOE da ejemplo en su estructura interna de una orientación más federal, y sin argumentos sólidos en los parlamentos, estas declaraciones hay que calificarlas, de momento, como pura propaganda.

En Aragón además podemos describir el caso de Mariano Berges, destacado dirigente histórico del PSOE, que ha pasado de defender un reforzamiento de las provincias a una solución federal en sendos artículos en El Periódico de Aragón en el intervalo tan sólo de unas semanas. Las consignas de Madrid se siguen a rajatabla, para bien o para mal, aunque signifiquen cambiar de posición públicamente en pocos días. La verdad, estas cosas restan credibilidad al discurso.

Por supuesto, estos conversos al federalismo, no nos aclaran en sus artículos de qué federalismo hablan, qué reformas constitucionales habría que plantearse en el debate ni qué posición ocuparía Aragón en el proceso de cambio de Régimen político. Para intuir algo en ese sentido hay que leer y escuchar a líderes españoles del PSOE y a periodistas y tertulianos afines. Y aun con todo no es fácil leer entre líneas, pero a veces dan claves de por dónde pueden ir los tiros.

En general, parece que apuestan por un “federalismo asimétrico”, como ya hicieron en 1978, cuando dividieron las Comunidades Autónomas en las del artículo 151 de la Constitución (las listas) y las del artículo 143 (las tontas, entre ellas Aragón, claro), y desde luego pilotado de arriba abajo, sobre la base de un renovado “consenso” entre las ejecutivas de Madrid de PSOE y PP, con la anuencia de PNV y CiU, como siempre. La única propuesta concreta que hay sobre la mesa es la extensión del Pacto Fiscal Vasco a Cataluña.

Recordar aquí que hay otro tipo de cultura federal en España, o la hubo: la representada por Pi i Margall, Presidente de la República Federal Española en 1875 y fundador del Partido Demócrata Republicano Federal, cuyo socio aragonés, el Partido Republicano Federal de Aragón resultó ser la fuerza política más votada en las elecciones municipales de 1868, las primeras en las que hubo sufragio universal masculino.

Igual que el PSOE vino a sustituir al PDRF como fuerza mayoritaria de la izquierda, el federalismo desde abajo (con el que se redactó el Proyecto de Constitución Federal para el Estado Aragonés, inspirado en la del Cantón de Ginebra) fue sustituido por el federalismo desde arriba que llamamos “autonomismo”.

Entre tanta propaganda, pues, no se vislumbra ninguna novedad sustancial, salvo la extensión del Pacto Fiscal a Cataluña,  y el proceso previsto parece calcado del de 1978, cuando quedamos relegados al furgón de cola de la autonomía. Y no debemos olvidar que ello coincidió con el desmantelamiento del PSA, frustrando así el nacimiento de una fuerza nacionalista aragonesa de izquierdas y propiciando la hegemonía del PSOE en la izquierda aragonesa durante años.

Podemos vislumbrar el futuro que nos tiene preparado el PSOE: una España pseudofederal, donde Cataluña y País Vasco, controladas por sus respectivas burguesías nacionalistas, tengan fuerte poder político y económico y el resto de comunidades o regiones queden reducidas a provincias con una cierta descentralización pero sin capacidad de maniobra política.

Para conseguir que Aragón no quede relegado de nuevo al furgón de cola, lo primero que debemos hacer los nacionalistas es unirnos en pro de la recuperación de nuestra soberanía. Lo demás ha de quedar en segundo plano, olvidarnos tanto de viejas querellas como de discursos maximalistas, si no queremos que el nacionalismo aragonés desaparezca del mapa político justo cuando Aragón más necesidad tiene de él, y que como consecuencia que nos vuelvan a torear como Pueblo.

Rafel F.

Secretario d’Organizazión d’Estau Aragonés.

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CHA y la devolución de la Soberanía.

CHA ha iniciado una campaña reivindicando el “derecho a decidir del Pueblo Aragonés”, comenzó con una nota de prensa de Martínez Tomey, ya comentada en este blog, siguió con un artículo de su Presidente en el Heraldo y luego por la presentación de la propia campaña.
Comienza con una nota de prensa reclamando la devolución de la soberanía, sigue con un artículo reclamando la autodeterminación y culmina con una rueda de prensa hablando del “derecho a decidir”. Es evidente el rebaje ideológico del discurso en cada momento. Lo que se espera de un partido con representación parlamentaria es que exponga en el parlamento sus planteamientos. Nieves Ibeas tuvo una ocasión hace un mes en el Debate Parlamentario sobre el estado de la nacionalidad de Aragón, pero lo desaprovechó: no dijo nada de la soberanía, la autodeterminación o el derecho a decidir. Ya veremos hasta donde llega, pues, esta campaña de propaganda. Desde luego, no es previsible que la lleven a las Cortes de Aragón.
En primer lugar, hay que decir que es comprensible y aceptable que no hablen abiertamente de Independencia: en todo caso ese puede ser el final del camino y en el trayecto se puede y se debe colaborar con más gente, y de todas formas, la independencia de un país no depende tan solo de la voluntad de sus ciudadanos, también de la situación política internacional y de la oportunidad. Además hay que ser realistas: según las encuestas, no más de un 5% de aragoneses somos partidarios de la constitución de un Estado Aragonés, aunque más del 60%, quiera profundizar la autonomía. La mayor parte de la población quiere aumentar el poder político de Aragón, pero gradualmente.
Es lógico que se intente una sinergia con la mayoría de la población, que se acompañe ese deseo de más “poder aragonés” haciendo pedagogía política, eso pretendemos hacer en Estado Aragonés. Por eso la nota de prensa de Martínez Tomey reclamando la devolución de la soberanía a Aragón, es una buena señal. Sin embargo, no es la única que nos llega de la CHA: la nota de prensa se emite pocos días después del susodicho Debate Parlamentario en el que Nieves Ibéas no hace ninguna referencia a la devolución de la soberanía. Después de todo, una devolución de la soberanía del Reino de España a Aragón significaría que las depositarias de esa soberanía serían las Cortes de Aragón. Es ahí donde hay que reclamar la Soberanía de Aragón, en las Cortes, además de en la calle.
La situación todavía se vuelve más oscura con el artículo de Soro: “derecho a decidir” reclama, bien pero ¿Qué propondría la CHA en esa tesitura? ¿Por qué no lo dice en el artículo? ¿Por qué no lo dijo después en la Rueda de Prensa? ¿Por qué Ibéas no dijo nada en su intervención en las Cortes?
La Dirección Nacional de CHA está de nuevo impulsando una de sus estrategias calculadas, que intenta sujetar a los nacionalistas, su base fundacional y fundamental, pero sin asustar a los votantes más moderados que no renuncian a su españolismo. Como consecuencia hacen un discurso que intenta parecer una cosa y su contraria, en un juego de manos que tan bien sabía hacer Chesús Bernal. Pero los jugueteos con IU y la mediocridad general han hartado al viejo líder y a los nuevos se les ve la carta dentro de la manga.
Ya no sirven los juegos de manos, ni los malabarismos, si CHA está por la autodeterminación, la soberanía o la independencia, que sea su portavoz parlamentaria quien lo diga en un Pleno de las Cortes, es muy fácil, nosotros le escribimos el principio del discurso: “Sr. Presidente de las Cortes de Aragón, Señorías, hablo en nombre de todas las aragonesas y aragoneses partidarios de que el Reino de España le devuelva la soberanía a estas Cortes de Aragón …”
Pero para eso hay que creérselo, y doy fe de que la actual portavoz de CHA en las Cortes de Aragón es tan nacionalista como José Ángel Biel, o sea, menos que nada.

Rafel F.
Secretario de Organización de Estau Aragonés

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POR LA DEFENSA DEL TERRITORIO Y EL MEDIO AMBIENTE

Cinco puntos para sentar las bases de una política ecologista desde el Gobierno de Aragón

 

1.-Espacios Naturales: Ampliación de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Aragón con la ampliación y reclasificación de algunos de los espacios actualmente protegidos y la incorporación de otros nuevos, para conseguir una mejor gestión y financiación de los mismos y garantizar adecuadamente su conservación:

 •Ampliación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido hasta el río Ara por el Sur y hacia el Alto Galligo por el Oeste para abarcar el territorio de la actual Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala.

 •Creación del Parque Natural del Anayet entre los valles de Canfrán y

Tena: Macizo de l’Anayet, Rincón de Balsera, Canal Roya y Canal d’Izas.

 •Creación del Parque Natural del Montsec d’Aragó.

 •Creación del Paisaje Protegido de la Galliguera y los Mallos de Riglos.

 •Creación del Parque Nacional de los Monegros.

 •Creación del Parque Natural de los Sotos y Galachos del Ebro incluyendo todos los espacios naturales de la ribera del Ebro desde Novillas hasta el embalse de Mequinenza.

 •Creación del Parque Natural estepario de la Plana de Zaragoza.

 •Creación del Parque Natural de los Ports de Beseit.

 •Creación del Parque Natural del Maestrazgo y la Sierra de Gúdar.

 •Creación del Parque Natural de la Javalambre.

 •Creación del Parque Natural de la Sierra de Albarracín y los Montes Universales.

 

2.-Agua y Política Hidráulica: El agua, además de un recurso natural valioso y delicado, es un bien público que debe de ser cuidado y muy bien gestionado.

•Reivindicamos el derecho humano al agua y nos oponemos a su privatización, defendiendo la obligatoriedad de la gestión pública de su aprovechamiento, incluidos el abastecimiento y el saneamiento urbano.

•La cuenca hidrográfica debe de ser la unidad de planificación y gestión del recurso hídrico. Nos oponemos a cualquier trasvase fuera de las mismas.

•Rechazamos el Pacto del Agua de Aragón por ser obsoleto y estar pensado únicamente para acumular la mayor cantidad posible de Hm3 de agua mediante grandes obras hidráulicas, sin tener en cuenta su impacto ambiental y social, ni su viabilidad económica y ecológica.

Los intereses agrícolas e hidroeléctricos que actualmente dominan en la planificación hidrológica deben de dar paso a una visión más amplia en la gestión del agua, primando en la misma los parámetros medioambientales como la única garantía que tenemos para conservar y utilizar adecuadamente un recurso que previsiblemente, por el cambio climático, la sobrexplotación y contaminación de los acuíferos, va a ser cada vez más escaso.

•Por su impacto ambiental y social nos oponemos al recrecimiento del embalse de Yesa y a la construcción del embalse de Biscarrués, para los cuales se han planteado alternativas desde diversos colectivos.

•También por su impacto ambiental y dudosa viabilidad rechazamos el pantano de Mularroya.

•Finalmente también rechazamos el recrecimiento del embalse de las Torcas y el injustificado trasvase de agua de la Uerba para abastecer a varias poblaciones (Aguilón, Fuendetodos, La Puebla de Albortón y

Valmadrid) que con su población actual no tiene necesidad del mismo y tras el cual se escondería un gran proyecto de especulación urbanística.

 

3.-Energía: La producción y distribución energética es uno de los pilares fundamentales sobre los que se sostiene el desarrollo y bienestar de nuestra sociedad, pero es también uno de los sectores que mayor impacto ambiental provoca y que más contribuye al actual cambio climático.

•Debemos de rechazar la energía nuclear: por su alto coste (es una tecnología cara que exige un constante control e importantes medidas de seguridad); por que utiliza un combustible escaso en la naturaleza (cuyas reservas al ritmo de consumo actual acabarán agotándose en unas pocas décadas) y cuya obtención genera un gran impacto ambiental; porque genera residuos radioactivos, algunos de ellos muy peligrosos, que deben de ser custodiados por el Estado durante cientos de miles de años; y porque no es segura. El cierre de las centrales nucleares debe de ser un objetivo a muy corto plazo.

•También debemos de ser críticos con las centrales termoeléctricas que consumen combustibles fósiles, ya que son muy contaminantes y emiten gases efecto invernadero.

•Rechazamos que se pretenda vender la captura y  almacenamiento de dióxido de carbono en formaciones geológicas profundas como un método para reducir el CO2. Hasta ahora esta técnica se ha revelado cara (demanda gran cantidad de combustible y agua) e insegura (no garantiza indefinidamente el almacenamiento de CO2). Sabemos además que contribuye a la acidificación de las aguas subterráneas y de los mares, y no reduce la contaminación del aire producida por las térmicas. Creemos por ello que el almacenamiento profundo de CO2 es una escusa para seguir construyendo nuevas centrales térmicas y nos oponemos a los proyectos de de este tipo que pueden surgir en Aragón.

•Igualmente nos oponemos al fracking (fractura hidráulica), el nuevo método pensado para la obtención de gas y petróleo, que consiste en la inyección en el subsuelo de agua con arena y diversos productos químicos (que las empresas que se encargan de la prospección mantiene en secreto), para favorecer la disolución de las rocas y la salida hacia el exterior del gas o petróleo que pueda haber. Recientemente en Aragón ha solicitado permisos para hacer prospecciones algunas empresas relacionadas con el fracking.

•Apostamos por las energías renovables, especialmente las solar y la eólica, como energías de futuro en Aragón. Y proponemos la creación de una empresa pública aragonesa para desarrollar la investigación y las inversiones en este sector y abrir así un camino hacia nuestra soberanía energética.

 

4.-Transporte: Debemos de apostar por un adecuado transporte colectivo que favorezca el movimiento de las personas y por el ferrocarril como medio óptimo para el transporte de mercancías. Las grandes infraestructuras de trasporte por carretera (autovías y autopistas) a menudo están sobredimensionadas, son caras, son costosas de mantener y detraen una gran cantidad de recursos públicos. Así mismo muchas de estas autopistas y autovías sería innecesarias si el gran volumen de trasporte de mercancías que por ellas tienen lugar se transfirieran al ferrocarril.

•Defendemos la mejora de la red autonómica de carreteras.

•Debemos de rechazar algunos proyectos de autovías innecesarias como la Teruel-Cuenca.

•Reivindicamos la creación de una red aragonesa de ferrocarril, mejorando los ejes existentes para que sean competitivos con la carretera.

 

5.-Agroecología: Aragón debe de orientar su política agraria de acuerdo a objetivos de calidad, sostenibilidad ambiental y seguridad alimentaria. Ello implica fomentar el cooperativismo, apostar por una agricultura y ganadería de calidad, potenciando la agricultura ecológica y, sobre todo, fomentar una industria agroalimentaria propia que permita generar plusvalías en el territorio, evitando la dependencia exterior.

•Rechazamos el uso de transgénicos en la alimentación, los cuales, además de tener un impacto sobre el medio ambiente y la salud, obligan a los agricultores a depender de las grandes multinacionales dueñas de las semillas, poniendo en peligro la agricultura familiar y sostenible. Aragón debe de unirse a los territorios Libres de Transgénicos.

 

Michelo V.

Estau Aragonés.

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