Archivo Febrero, 2014

Hacia la democracia participativa

      Ante las pasadas Elecciones Generales, CHA e IU fraguaron una coalición electoral que resultó exitosa: juntas ambas recuperaron el 7º escaño de la circunscripción electoral de Zaragoza, que en otras ocasiones había ostentado bien CHA, bien IU. Por otro lado, fue destacable la participación en la citada operación de diversos independientes, activistas sociales de renombre en Aragón, integrados en lo que se denominó “Iniciativa Social”.

      Este éxito inicial trajo consigo esperanzas de que la unidad de la izquierda aragonesa fraguase estratégicamente y fuese capaz de disputarle al PSOE el puesto de segunda fuerza política. En Zaragoza al menos no es tontería pensar así: ya en el anterior ciclo de bajada del PSOE, en 1995, IU obtuvo 4 concejales en el Ayto. de Zaragoza y CHA 2, igualando entre ambas el número de concejales y concejalas con un debilitado PSOE por los escándalos de corrupción y terrorismo de Estado, e incluso superándolo en número de votos.

      Hoy, esa posibilidad parece desvanecerse: Por un lado ha surgido un nuevo movimiento político de entre las filas de IU, “Podemos”, liderado por Pablo Iglesias y apoyado en Aragón por Izquierda Anticapitalista y la Unión de Izquierda Socialista de Aragón; por otro lado la CHA, en su deriva ideológica, cuestiona ahora su cantado pacto con IU a las Elecciones Europeas y coquetea con Equo, Compromis, Anova y Partido Andalucista. Parece imposible que la izquierda zaragozana logre articular en 2015 una candidatura municipal con un programa y una candidatura electorales creíbles, capaces de optar  seriamente a la alcaldía de la capital de Aragón.

      Esta situación era previsible, no sólo por la enfermiza tendencia de la izquierda a su fracturación por mor de dogmatismos, personalismos, tacticismos y/o sectarismos varios, sino por el mismo carácter del pacto que dio lugar a la coalición “La Izquierda de Aragón”. Fue un acuerdo de “mesa camilla” entre las cúpulas dirigentes de ambos partidos representadas por dos “jefes”, Soro y Alonso, de un marcado perfil burocrático. Es cierto que, como he dicho, se articuló Iniciativa Social y que se convocaron asambleas abiertas donde las personas participantes pudimos tomar la palabra y dar nuestra opinión (yo mismo ya avisé del “perfil burocrático” antedicho), pero hay que reconocer que sin el prosaico y milimétrico reparto de tiempo a estar en el Congreso entre los candidatos de IU y CHA, no hubiese habido coalición.

      El poder se repartió así fácilmente entre CHA e IU, pero para que fraguase un pacto a largo plazo hacía falta un acercamiento en la base, y por parte de la “Iniciativa Social” se intentó con una Convención abierta en junio de 2013, pero ese intento no tuvo continuidad, no por el trabajo y la perseverancia de sus convocantes, sino más bien por la falta de suficiente interés en IU y CHA, sospechamos que no sólo entre sus directivas, por avanzar en ese camino. Parece como si estuviesen demasiado ocupadas vigilándose la una a la otra.

      El pacto en la cúpula -el reparto de poder entre CHA e IU, el mismo hecho que facilitó el acuerdo de cara a las Elecciones Generales- está dificultando la continuidad del proyecto de La Izquierda de Aragón. Y es que el reparto de poder, como su propio nombre indica, significa una relación de poder entre los actores, relación en la cuál cada uno domina un territorio político imaginario que espera ampliar a costa de su eventual socio a poco que éste se descuide o debilite. Los partidos coaligados compiten por el espacio político igual que los gorilas de lomo plateado por el territorio de sus respectivas familias. Es un concepto antiguo, piramidal, casi podríamos decir que patriarcal, de la acción política.

      CHA e IU se han convertido en estructuras burocratizadas, donde el “aparato” toma decisiones al margen de los militantes y donde aquéllos que discrepan se enfrentan a su estigmatización como disidentes o traidores. Así, aunque en teoría es factible la articulación de una alternativa aragonesa y de izquierdas que rompa la hegemonía PP-PSOE en Aragón, en la práctica hoy por hoy es imposible, porque la mayoría de la izquierda todavía se dota de estructuras organizativas cupulistas y burocratizadas y el carácter cerrado de éstas disuade a la mayoría de las personas simpatizantes de participar en ellas.

      Desde Estado Aragonés apostamos por una forma de hacer política diferente, la política de alianzas queremos verla no cómo una manera de reparto de poder, si no de compartirlo entre todos los actores políticos, en función por supuesto del apoyo de cada propuesta entre la gente. Para eso es necesario un proceso articulado desde la base, horizontal, donde todos y todas, militantes y simpatizantes, del proyecto común puedan no sólo expresar sus opiniones, sino participar en la toma de decisiones, en concreto y al menos en la elaboración del programa, la elección de la candidatura y la fiscalización posterior del trabajo de los cargos electos.

      Los partidos políticos son necesarios, los técnicos en administración que conozcan por dentro las instituciones, también; activistas en disposición de ocupar cargos públicos por supuesto que sí. Pero todos y todas ellas, el conjunto de la militancia de izquierdas, debemos comprender que todo el poder pertenece al pueblo y por tanto debemos dotar a nuestras estructuras organizativas de cauces de participación, no sólo de opinión, sino también en la toma de decisiones que faciliten el acceso a las mismas del conjunto de las clases populares, de forma que la democracia no signifique tan sólo votar cada cuatro años o una carrera de obstáculos para hacer llegar tus ideas al cargo público concreto. O sea, compartir el poder para avanzar desde la democracia representativa hacia la democracia participativa.

 

Rafel Fleta

Secretario General

Estado Aragonés

, , ,

No hay Comentarios