Archivo Julio, 2015

Reunificar a la izquierda nacionalista aragonesa.

independenzia_ta_aragon_teruelAlgunos buenos amigos me preguntan si, en un contexto de “reconciliación”, los de Estado Aragonés podríamos “volver” a la CHA. Lo primero que hay que aclarar es que no toda la gente de EA provenimos de CHA; de todas formas, uno de los viejos y buenos compañeros de Estado Aragonés, de los que fundamos CHA, responde con una frase ingeniosa y tajante: “si volvemos, no avanzamos”.

No hay ninguna posibilidad de que Estado Aragonés se disuelva para integrarse en Chunta Aragonesista, el proceso de reunificación (de confluencia o compleganza que se dice) del nacionalismo aragonés que deseamos ha de ser diferente. Para ello hay que comprender cómo se fundó la CHA y cómo se rompió la unidad que se había forjado en su seno.

Fundamos CHA un centenar de personas provenientes de diversos grupos, todos más o menos vinculados al movimiento aragonesista, entendido éste como movimiento cultural, que habíamos llegado a la conclusión de que sólo una propuesta política unitaria podría sacar a Aragón de su marginalidad. Teníamos planteamientos sobre la cuestión nacional muy diversos, y también qué significaba ser socialista, pero acordamos desarrollar un discurso político moderado por puro pragmatismo político: los objetivos a corto plazo eran tan humildes como que Aragón consiguiese un Estatuto de “vía rápida”, en vez de esa autonomía capada que nos dejaba siquiera sin Educación ni Sanidad.

Elegimos para ello el nombre de la asociación cultural que agrupó a los nacionalistas a principios de siglo XX: Unión Aragonesista, y no el nombre del partido que los más políticos de ese grupo fundaron en 1933: Estado Aragonés, obviamente, en un momento en que  con el término “aragonesista” se identificaba en la prensa al jugador de fútbol del Deportivo Aragón (a la sazón, filial del Real Zaragoza), olvidado el viejo significado de antes de la Guerra, “aragonesista” se había convertido en un término totalmente blanco. Sin embargo, quedaron como emblemáticas las históricas fechas conmemorativas del nacionalismo aragonés: el 20 de diciembre y el 29 de junio.

A pesar de la moderación de los planteamientos, nadie quedó excluido de ese proceso, de hecho, recuerdo perfectamente una “Carta al Director” del Diario del Alto Aragón firmada por Francho Nagore en la que, aludiendo a una reunión en Boltaña de la gente que había apoyado la candidatura de Herri Batasuna en las Elecciones Europeas de 1989, afirmaba que si fundaban un partido a parte cometerían un error y que tenían un sitio dentro de CHA. Así, hasta las Elecciones Europeas de 2009 ningún otro partido nacionalista disputó el voto a la CHA. Ese año Puyalón de Cuchas apoyó en las Elecciones Europeas la candidatura Iniciativa Internacionalista, precisamente la “marca blanca” de Batasuna.

Desde 1986, desde dentro de CHA el “sector radical” (”branca fura” nos hacíamos llamar con humor) comenzamos a demandar una radicalización progresiva de los planteamientos del partido, significativamente que el Derecho a la Autodeterminación se viese reconocido en los Estatutos de CHA. Eso lo conseguimos en la III Asambleya Nazional, celebrada en Teruel en enero de 1992. Para ello tuvimos que fundar una Corriente de Opinión que llamamos Caxicar y que disolvimos inmediatamente después de cumplido el objetivo. Así, en una negociación a veces tensa, con la Dirección de CHA, conseguimos introducir lo que hoy es el artículo 3º de los Estatutos de CHA.

CHA había nacido, pues, como un partido unitario pero plural, de corrientes de opinión diversas que compartían el espacio y debatían entre ellas. Esto fue lo que se rompió a partir de 2004.

Podemos extendernos en un debate sin fin sobre las causas concretas de la crisis y sobre las responsabilidades personales de cada uno de los participantes en ella, pero lo que debemos tener claro es que la radicalización de una parte del partido, o la moderación de otra, no fueron causas de la ruptura de hace 10 años. Esas realidades llevaban ahí desde la fundación.

Porque además, las crisis de CHA se han venido prolongando hasta ahora mismo: la última ruptura de CHA en Huesca ha significado otro varapalo electoral, si bien más pequeño que el de 2007 o el de 2011, y disimulado por la circunstancia de que en Zaragoza y las Cortes de Aragón CHA es necesaria para el gobierno de izquierda. Pero llueve sobre mojado y demuestra que, en realidad, CHA como estructura, como organización, no gestiona bien sus debates internos. Desde hace 10 años, cada vez que hay una discrepancia importante, ésta se salda con la salida del partido de los discrepantes, convirtiéndose en disidentes. Eso hace que el partido pierda músculo, presencia social, imagen pública y da alas a sus rivales en la ocupación del espacio político ganado durante 30 años por el nacionalismo de izquierda. Porque además, los partidos que ocupan ese espacio no son aragonesistas, con lo que no sólo lo pierde la CHA, sino todo el nacionalismo aragonés en general.

CHA ya no es una organización válida para gestionar la pluralidad del nacionalismo aragonés, pero sí que agrupa eficientemente al sector sin duda más numeroso del mismo: el aragonesismo socialdemócrata y federalista, manteniendo una representación institucional del aragonesismo de izquierdas que sin duda es positiva para el país.

En esta situación, yo intento imaginarme la posición de los actuales militantes de CHA y creo vislumbrar una dicotomía ¿Están cómodos con la actual situación, creen que la participación en el Gobierno de Aragón, por sí sola, hará revertir la pérdida de votos? ¿O por el contrario sospechan que la bajada de votos, elección tras elección, es estructural y puede llevarles no sólo a la irrelevancia política sino incluso a ser una fuerza extraparlamentaria?

En Estado Aragonés no buscamos el colapso de CHA para ocupar su espacio, por el contrario, aspiramos a ampliar el nuestro propio, como opción aragonesa, soberanista y autogestionaria pero también creemos que es posible la construcción de un espacio político común a todo la izquierda nacionalista aragonesa, donde quepamos no sólo CHA y EA sino todas las facciones que han ido surgiendo estos años. Vemos que en los países vecinos y hermanos hay experiencias que, salvando las distancias, pueden servirnos de inspiración.

Estado Aragonés tiene la mano tendida, pero si no fuese posible, las pasadas elecciones municipales han servido para demostrarnos que tenemos capacidad para presentar nuestra propia lista electoral. Trabajaremos por la reunificación, pero si no hay acuerdo, seguiremos nuestro camino hasta que se den las condiciones para ello.

 

Rafel Fleta Girón

Secretario General

Estado Aragonés.

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Hacia un Estado Aragonés: Aragón y su organización territorial.

dpzCuando comenzaron los primeros contactos para formar lo que luego ha sido Zaragoza en Común (ZeC), Estado Aragonés puso de condición como único punto programático, prácticamente, el rechazo a la participación en las diputaciones provinciales aragonesas. Eso fue hace más de un año, antes incluso de las Elecciones Europeas.

Pretendíamos entonces poner a prueba el llamado “Proceso Constituyente”. ¿Quieren en realidad las fuerzas implicadas en esa “Confluencia” un auténtico cambio de Régimen? ¿o es mera demagogia para obtener votos de una ciudadanía muy cabreada, pero en realidad tan sólo se aspira a entrar en los gobiernos para hacer la política reformista y keinesiana de la socialdemocracia? Con todo el respeto para la socialdemocracia: después de todo buena parte de los logros sociales que hemos perdido con el PP, se consiguieron con la socialdemocracia en los gobiernos.

En Estado Aragonés calculábamos que, si de verdad queríamos derrocar al Régimen e iniciar un Proceso Constituyente, era preciso empezar desde el gobierno local. Está bien conseguir las alcaldías de las capitales de provincia más importante, pero el auténtico poder territorial del Estado se articula en torno a las Diputaciones Provinciales. Iniciar un Proceso Constituyente en Aragón debería significar boicotear las diputaciones provinciales, no acudir e impulsar un discurso de Ruptura Democrática de cara a las Elecciones Generales a la vuelta del verano.

Todos los actores del susodicho “proceso de convergencia” nos ignoraron y así, Estado Aragonés presentó su propia candidatura en las elecciones municipales.

Hoy, los diputados provinciales de ZGZ (que así está inscrita en la Junta Electoral la coalición conocida como “Zaragoza en Común) han tomado posesión, y el “asambleario y democrático movimiento ciudadano” no ha explicado ni cómo los ha elegido ni qué política van a realizar en una institución dedicada al apoyo a los ayuntamientos. ZGZ tan sólo tiene un alcalde en toda la provincia.

En Estado Aragonés nos figuramos que el trabajo de los susodichos diputados provinciales va a ser el que siempre han realizado para los partidos: de “comisarios políticos”, “liberados” o “activistas”. El rimbobantemente denominado “Proceso Constituyente” queda en puro postureo y palabrería vacua.

En Estado Aragonés pensamos que tal vez no sea posible un auténtico Proceso Constituyente, cuando sus más vehementes defensores actúan de esta manera. Nosotros, nos conformamos, de momento con menos en el plano de la organización territorial.

Para empezar, consideramos que todo el discurso de la Regeneración Democrática (concepto más moderado que sustituye al antedicho Proceso Constituyente) tiene sentido sólo si sirve para adecuar la Administración Pública a las necesidades de la Sociedad, acercando la gestión a los ciudadanos.

Las Diputaciones Provinciales son un “cado” donde proliferan los liberados de los partidos, alejados de los focos de la opinión pública: 77 diputados provinciales aragoneses, con sus sueldos, sus asesores y sus coches oficiales, elegidos de manera oscura de forma indirecta por los concejales de cada partido. Cualquier proyecto de Regeneración Democrática Aragonesa debe contemplar su disolución. Estado Aragonés aboga por proponer a las Cortes Generales la elaboración de una Ley Orgánica que constituya a Aragón como Comunidad Uniprovincial y transfiera todos los activos de las diputaciones provinciales aragonesas a la DGA.

Pero la articulación territorial de Aragón precisa una alternativa. Esa alternativa ya existe, parcialmente: son las comarcas. Sin embargo, las comarcas, aún siendo mucho más cercanas a la población y realistas en su extensión territorial, y útiles para gestionar servicios municipales en un territorio extenso y despoblado muy fragmentado en pequeños municipios, tienen un problema similar al de las Diputaciones: sus consejeros son elegidos también de manera indirecta. Por eso Estado Aragonés también plantea una reforma de la Ley Orgánica de Bases de Régimen Local para que, en una Disposición Adicional, reconozca el Derecho de Aragón a regular que sus comarcas se elijan por Sufragio Universal, del mismo modo que se hace en los Cabildos Insulares.

Ya sabemos que “el Proceso Constituyente” hay que escribirlo en minúsculas, a ver si tanto aparato sirve, al menos, para no tener que escribir también en minúscula la Regeneración Democrática.

Consello Nazional

Estado Aragonés

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