Archivo 2/Ene/2020

Colapso del aragonesismo político en Zaragoza. Hacia la reconstrucción.

plazaEl aragonesismo de Zaragoza ha sufrido un duro golpe en las pasadas elecciones municipales: por primera vez en 40 años ningún concejal aragonesista ha sido elegido en la capital de Aragón. Es fundamental, para la reconstrucción de una opción aragonesista y progresista que, entre todos, seamos capaces de reconstruir una alternativa política, no sólo electoral, para Zaragoza. Si nos ponemos de acuerdo los aragonesistas zaragozanos, los del resto del país será mucho más fácil que lo hagan.

En general nos enfrentamos a un fortalecimiento del discurso recentralizador y antiaragonés, que pretende recortar, cuando no destruir, el autogobierno de Aragón. Ese discurso tiene especial relevancia entre la población urbana y no, precisamente, en la rural. Así contrasta el 30% de la extrema derecha española en el “cinturón adosado” de Zaragoza frente al 12% en la provincia de Teruel. Debemos reconstruir un discurso municipalista aragonés en Zaragoza como prioridad.

El discurso dominante municipal de Zaragoza es el objetivo de “la ciudad del millón de habitantes”. Eso significa continuar apostando por la especulación inmobiliaria, el crecimiento desaforado y el déficit público crónico. Es un proyecto quimérico, necesitado de cientos de miles de inmigrantes, pero sobre todo nefasto para Zaragoza, pues la condena al desequilibrio tanto económico como social y político, y también para Aragón, pues condena al resto del territorio al olvido, manteniendo la marginación y la despoblación.

Si Zaragoza ha de seguir creciendo en población debe hacerlo sobre la base de un país equilibrado demográficamente, esto es, primero han de recuperar población los municipios pequeños y las cabeceras de comarca, para ello debe reequilibrarse el poder político en Aragón. Así, la DGA debe funcionar como contrapeso al centralismo económico de Zaragoza. Nuestro desarrollo será más sostenible si lo hacemos diversificando territorialmente y no localizado sólo en Zaragoza, como hasta ahora.

Reivindicamos la conversión de Aragón en una Comunidad Uniprovincial y Foral que nos permita tanto recuperar un sistema fiscal propio, como indica el artículo 108 del Estatuto de Autonomía, como eliminar las tres diputaciones provinciales, un nivel de administración intermedio que carece de sentido, pues sus competencias pueden ser asumidas tanto por la DGA como por las comarcas, o la ciudad de Zaragoza.

Reivindicamos la revisión de la Ley de Capitalidad de Aragón, para que la DGA asuma las competencias que le son propias y que ahora gestiona el Ayto. de Zaragoza, pudiendo centrarse así el Ayto. en las políticas urbanísticas como base de la equidad social y el equilibrio económico. Hay que empezar por trasferir a la DGA la Depuradora de Aguas y toda la estructura, para que, ya que la DGA cobra el ICA, asuma también todos los gastos que le corresponden.

Estado Aragonés

Consello de Zaragoza

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