Presión fiscal en Aragón


Presión Fiscal

Presión Fiscal

“Diez mil hombres nos demanda

con cierta paga y, ¡pardiez!

que hay pocos más en el reino

aunque  i  entren as mullers.”

Jesús Gascón Pérez

La Rebelión de las Palabras, (Aragón 1590-1626). IEA, Uesca, 2003.

La clase media aragonesa, azuzada por la caverna mediática españolista, rumia su desacuerdo con la política fiscal de la izquierda que gobierna en Aragón.

Calló miserablemente cuando fue Rajoy el que impuso las subidas de impuestos que había prometido no hacer; se tragó entonces la gente de orden el mantra de que “la culpa es de Zapatero”, aunque ahora no tenga en cuenta la ruina económica en que el gobierno de Rudi dejó a la DGA, sin pagar las subvenciones de la PAC, a pesar de haberlas cobrado de la UE; ni las ayudas por las riadas, y después de sufrir la dimisión de un Consejero de Economía, que dejó su cargo ante la pasividad política ante Madrid de la sevillana. En su soberbia, Rudi no quería solicitar acceso al FLA, el Fondo del Gobierno de España que otorga crédito a las CCAA al 0%, es cierto que aceptarlo significa tener intervenidas las cuentas desde Madrid, pero al menos se pueden afrontar los gastos, y da más margen de maniobra que no poder pagar más allá del gasto corriente.

Todo el mundo está de acuerdo en que con el actual sistema de financiación autonómica y la baja presión fiscal, el Estado del Bienestar gestionado por las comunidades autónomas, es insostenible. A la DGA sólo le quedaba como recurso una subida de impuestos, como a muchas corporaciones locales aragonesas.

Frente al dogma neocón de que “cuantos menos impuestos mejor”, la izquierda siempre ha reivindicado la necesidad de tener una política fiscal progresiva y adecuada para mantener un Estado del Bienestar que garantice la igualdad de oportunidades y el respeto de los Derechos Sociales del conjunto de la ciudadanía, además de las inversiones públicas necesarias, por no hablar del necesario control público de los sectores económicos estratégicos. Pero ello no tiene porqué significar una presión fiscal elevada.

Porque ¿cuál es la verdadera causa del aumento de la presión fiscal? ¿la izquierda manirrota? ¿la incompetente derecha aragonesa? ¿la “crisis” en general?

Aquí cobra sentido la cita del inicio de este artículo: fragmento de un romance anónimo colgado como pasquín frente a las Cortes de Aragón reunidas en Barbastro el año 1626. En él se protesta por un nuevo “servicio” que quiere imponer el Rey: que el Reino de Aragón se haga cargo de una fuerza de 10.000 soldados con sus pertrechos para servir en las guerras de Flandes, la llamada Unión de Armas que significaba la inclusión de la Corona de Aragón y de Portugal en los gastos imperiales que ya habían arruinado a Castilla. Las protestas fueron grandes, hasta el punto de que, unos años después, Portugal consiguió su independencia hasta hoy.

La oligarquía madrileña sigue siendo una clase parasitaria. Hoy basa su poder en el “capitalismo de amiguetes”, que vive de las concesiones del Estado, la especulación inmobiliaria y financiera, y el estraperlo y el fraude fiscal, una economía que precisa esquilmar a las provincias productivas para poder mantener su lujo en la Villa y Corte, incluidos también sus sueños imperiales, hoy por medio de la OTAN.

Aquellos aragoneses habían sido derrotados militarmente 35 años antes, sus leyes e instituciones recortadas por el Rey manu militari, y Juan V de Lanuza había sido ejecutado. Aún así plantaron cara esta vez y consiguieron que el Servicio se redujese a 2000 hombres. No fue una gran victoria, pero por lo menos sabían quién les estaba esquilmando. Hacían política.

Para poder rebajar la presión fiscal, Aragón debe aumentar su productividad, debe ampliar su base económica, debemos trabajar mejor, debemos hacer todo eso sostenible. Y por supuesto hay que reducir el índice del 20% de economía sumergida. Debemos pagar todos para poder pagar menos. Todo eso es cierto, pero de todo eso se habla constantemente, de lo que no se habla es de que nuestra fiscalidad está secuestrada por un Estado Centralizado y parasitario, sostén de una oligarquía que precisa seguir esquilmando a las provincias para continuar manteniendo su red clientelar, también en Aragón, por supuesto, que eso tampoco es nuevo, como cantaba otro romance, colgado también anónimo en la plaza de La Seo de Zaragoza en esos tiempos:

“¿Quién te gobierna, reino desdichado?

Viles jurados, diputados viles

y un virrey de un rey que no ha jurado

que los manda como a sus alguaciles.”

Qué viejo es el servilismo de los políticos aragoneses a la oligarquía madrileña. Qué vieja es alguna pretendida nueva política.

Rafel Fleta

Secretario General de Estado Aragonés

Licenciado en Historia.

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  1. #1 por Chuané el 13/Ene/2016

    Las referencias históricas, geniales. ¡Qué poco ha cambiado en 5 siglos el trato de España dispensa a Aragón!. ¡Seguimos unidos al cuerpo corrupto de la “España imperial”!

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