ELECCIONES 2011 Programa político de E.A. (2)


(En entregas sucesivas exponemos a la Ciudadanía el Programa Político de Estado Aragonés para el Ayuntamiento de Zaragoza. En esta segunda planteamos la Política social y la Política fiscal y de Hacienda municipal)

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

 

Política Social

 

La política social de un Ayuntamiento es fundamental para calibrar el alcance real del Estado de Bienestar en un país. Sus objetivos generales han de ser por un lado prevenir las situaciones de exclusión, invirtiendo también recursos para incluir en la sociedad a quienes, viviendo en la marginalidad quieran salir de ella; y por otro avanzar hacia la igualdad social, entendiendo por ello garantizar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, así como la igualdad de oportunidades para decidir cada uno su modo de vida.

 

Conseguir la inclusión social de todos los colectivos y/o minorías y garantizar el respeto a los derechos civiles son cuestiones fundamentales para avanzar hacia una sociedad socialista.

 

Infancia.

 

La protección de la infancia ha de ser prioritaria en cualquier política social, manteniendo las políticas de prevención y lucha contra situaciones de marginación o desamparo.

 

Es preciso potenciar una saludable alimentación infantil, así se planteará la municipalización del servicio de comedor de las escuelas públicas, siendo gestionado por una empresa de titularidad pública en vez con el actual sistema de subcontratación, liberando a las AMPAs de la responsabilidad de la gestión que recae sobre ellas.

 

Juventud.

 

Nos vamos a enfrentar a altas tasas de desempleo juvenil, a ello debe responderse desde el Ayto.  con un Plan Integral de Juventud orientado hacia la búsqueda de empleo, pero también hacia la autoorganización del ocio por medio del asociacionismo juvenil, potenciando el Consejo de la Juventud de Zaragoza como interlocutor de toda la juventud zaragozana.

 

Mujer.

 

España sufrió un duro Régimen Patriarcal en la forma del franquismo. Aquella situación se ha superado, pero pervive el machismo. Una estructura persistente del patriarcado es el maltrato de género: muchos varones se consideran con el derecho de maltratar a sus parejas, simplemente por el hecho de serlo. No es un mero problema de seguridad pública: el maltrato es la expresión de un proyecto político según el cuál, los varones son superiores a las mujeres, percibidas como “menores de edad”.  El maltrato de género debe ser combatido como una forma de fascismo, es una lucha política en todos sus aspectos.

 

Ese debe ser el objetivo central de la Casa de la Mujer de Zaragoza, que debe reformar sus estructuras, ancladas en los años 80, para dar servicio a las demandas de las mujeres y de la sociedad zaragozana en general.

 

Inmigración.

 

En las últimas dos décadas han venido a Zaragoza dos tipos de inmigrantes: quienes, atraídos por la bonanza económica sólo querían hacer dinero fácil para volver a sus países y reinvertirlo en sus propios negocios y quienes huyendo de las penurias económicas, sociales, políticas o incluso morales de sus países de origen quieren instalarse entre nosotros. Los primeros están marchándose a otras partes donde perseguir sus sueños. A los segundos es preciso facilitarles su integración.

 

La multiculturalidad significa que los inmigrantes pueden instalarse en el país de acogida conservando su identidad colectiva originaria, pero respetando las leyes, costumbres y cultura del país de acogida. Es preciso, pues, facilitar el cultivo de las identidades colectivas de los inmigrantes, sin que ello signifique una merma de la identidad aragonesa, al tiempo que se les indica sus deberes respecto de las leyes. Esa debe ser la función de la Casa de las Culturas.

 

Es preciso incidir en el hecho de que las mujeres inmigrantes sufren en mayor grado el maltrato de género. En muchos países de origen, la situación objetiva de las mujeres es mucho peor que la de aquí: no sólo sufren el machismo, sino auténticos regímenes patriarcales. Si la lucha contra el maltrato de género es una lucha política, el Ayto. de Zaragoza debe considerar la posibilidad de tramitar la solicitud de asilo político para las mujeres extranjeras en esta situación, y la deportación del maltratador.

 

 

Política Fiscal y de Hacienda Municipal

 

La Hacienda del Ayto. de Zaragoza se encuentra en una situación catastrófica: incumple la Ley en materia de pagos a proveedores e incluso no puede hacer frente en tiempo y forma a los pagos del gasto corriente. Como consecuencia directa los proveedores sufren pérdidas y algunos se ven en la situación de cerrar el negocio, se producen despidos, no se realizan inversiones aprobadas. Además las entidades financieras, lastradas por la deuda pública, no conceden créditos a empresas y familias, con lo que la crisis se acentúa.

 

La oposición municipal le echa la culpa al gobierno municipal por mala gestión, pero el problema es mucho más profundo: la causa es el quimérico proyecto de la Zaragoza del Millón de Habitantes. La Corporación nos ha metido en un gasto para una ciudad de un millón, y no somos más que 600.000 para pagar el gasto. Todo el dinero que debíamos tener ahora para hacer frente a la crisis está enterrado en la ruinosa Expo y sus obras faraónicas e inútiles. Todos los grupos políticos y sociales que apoyaron la Expo son corresponsables de esta situación. Quienes avisamos de que esto ocurriría fuimos tildados de agoreros tremendistas. Bueno, pues hay que decirlo: teníamos razón.

 

Pero ahora el problema es salir de la crisis, y esto no se arregla con una simple “mejora de la gestión como pretende la oposición, es necesario un cambio total de rumbo, un cambio de objetivos, un cambio de paradigma. Es preciso empezar a pensar en términos de decrecimiento sostenible, pues una ciudad de 700.000 habitantes (y bajando) no puede sostener servicios pensados para una ciudad de un millón.

 

Pero mientras tanto, el Ayto. deberá hacer frente a los pagos comprometidos y, sobre todo, ser capaz de pagar con ingresos corrientes los gastos corrientes, sin que ello signifique un recorte en las inversiones sociales que permiten un mínimo de justicia social. Ello significará un aumento constante de las tasas municipales. Sin embargo, si las tasas municipales suben, con el objeto de pagar los servicios para los que son concebidas, hemos de pensar que también deberán subir los impuestos, como el IBI, de manera progresiva, pues es con los impuestos con lo que se sostiene una política social redistributiva. Por el contrario, todos los “Grande Proyectos” deben ser descartados o aplazados “sine die” y el gasto corriente debe también ser revisado y ajustado al de una ciudad de 600.000 habitantes.

 

En general, hay que renunciar al crecimiento demográfico (y por tanto también económico) a corto plazo y administrar lo que se tiene sin esperar, ilusoriamente, ingresos sobre la base de un crecimiento que no se va a producir.

 

 

, , , , ,

Los Comentarios están cerrados