El Debate del Estado del PP.


Hace unos días lo dijo un diputado de la Izquierda Plural y se ha cumplido: “Si Rajoy no aclara el asunto Bárcenas, el Debate del Estado de la Nación se convertirá en el Debate del Estado del PP”.

Ante las acusaciones de corrupción los dirigentes conservadores españoles se escudan en un genérico “son calumnias” o un concreto “yo no he sido”, nadie da la cara por su partido, nadie da explicaciones. Ya da igual lo que diga Rajoy, es indiferente que su política de “devaluación interior” haya conjurado el Rescate de Bruselas.

La gente cree que el PP no es un partido político, sino una mafia, una organización criminal cuyo objetivo es enriquecer a sus miembros. Da igual que la trama Gürtel fuese descubierta por un honrado concejal del PP de Majadahonda “seguro que denunció porque no podía robar” se puede pensar; o que el propio Rajoy y su equipo hayan dirigido el desmontaje de Gürtel desde dentro “también cobraron comisiones y se cargaron a Garzón para que no se hiciese justicia”.

Ya todo el mundo está convencido de que, simplemente, durante 25 años dirigidos por Bárcenas (y antes por Sanchís y Naseiro), la Tesorería del PP recaudaba los “peajes” (así le decían) a las empresas que querían acceder a contratos públicos para luego comunicárselo a las instituciones que debían hacer las obras. Así Bárcenas “El Cabrón” (así le llamaban los del PP por sus pocos escrúpulos a la hora de presionar a cargos públicos de su partido para que se cumpliesen los acuerdos de la mafia) recaudó ni se sabe la cantidad de dinero, parte ha sido descubierta por el Juez en Suiza, 22 millones que ahora está por ver si son efectivamente suyos o no es más que un testaferro de la empresa que le pagó la nómina y la Seguridad Social hasta hace dos meses: el Partido Popular S.A.

Como colofón, ya todo el mundo está convencido de que parte de los beneficios, los que sobraban de financiar las carísimas campañas electorales y de todo tipo del PP, se repartían en sobresueldos entre los dirigentes del PP. Algunos, “honrados”, como Rudi lo declaraban a Hacienda, otros “despistados” como Cospedal lo declaraban fuera de plazo y pagaban lo propio. Y otros dicen que todo es falso “salvo alguna cosa”. Da igual que fuese legalmente o no: “todos robaban”.

Entre tanto, el Teniente Coronel retirado Martínez Inglés, zaragozano ilustre, es procesado, de nuevo, por criticar la corrupción de la Monarquía. El militar condecorado,  famoso por sus libros donde afirma con pruebas que Felipe González pagaba un millón de pesetas mensuales a la querida del Borbón por esos días (Bárbara Rey), que la muerte del hermano del Rey no fue un mero accidente, que el Rey “de todos los españoles” accedió al trono tan puesto por Franco como desheredado por su padre y que hoy cuenta con una fortuna (no confirmada pues no hace Declaración de la Renta como los plebeyos) de 1.500 millones de euros. Este hombre, quinto de Su Majestad, es puesto a disposición judicial por decir lo que todo el mundo piensa: Qué la corrupción afecta al conjunto del Régimen, es consustancial a él y su origen está en la cabeza del mismo: el Rey.

Que es lo que intenta probar el socio del yerno del Rey. Después de todo, Urdangarín empezó sus negocios en Noos poco después de que su suegro le presentase a dos gurtelianos de pro: el presidente de la Comunidad Valenciana y la alcaldesa de Valencia.

Es cierto que el PSOE ya pagó por sus pecados tanto en la guerra sucia como en la financiación ilegal. Podemos darle el beneficio de la duda, pero aún queda algo insoslayable, como le recordaron a la jefa mundial de las juventudes socialistas el otro día en una manifestación contra los desahucios. El PSOE se ha ganado el odio a pulso. Por no hablar de los expresidentes de Túnez y Egipto, ambos miembros de la Internacional Socialista, durante años garante de las políticas neoliberales del FMI.

En resumen “PSOE y PP, la misma mierda es”. Nótese el singular. No son dos mierdas iguales, sino una sola mierda gigante: el Régimen con su monarca al frente.

Podemos debatir si es mejor la devaluación interna, manteniendo el euro fuerte para garantizar la liquidez y financiación de la banca europea, como dice Merkel y hace Rajoy, “con tanto dolor”; o si por el contrario hay que hacer como USA, UK, Japón y Suiza y devaluar el euro un 10% para “volver a la senda del crecimiento”. Eso es secundario, porque en España hay, sobre todo, un problema de autoridad moral de la clase dirigente (“las élites” si se quiere seguir la jerga weberiana),  no hay líderes. Nada de lo que digan o hagan nos lo vamos a creer. No nos creemos que esta panda de mafiosos sean capaces de hacer nada por el país, que no sea robarle, por supuesto, robarnos a todos.

¿Quiere la clase obrera, la izquierda, cambiar de Régimen o tendremos que esperar a que se carguen el Estado del Bienestar? Porque ahora el problema es que con 4 millones menos de puestos de trabajo, y aunque hayan emigrado de España medio millón de trabajadores, el sistema de pensiones y subsidios se ha vuelto, literalmente, insostenible. Ya no hablemos de la sanidad y la educación. Sobre todo con la política conservadora de Merkel, con la socialdemócrata de Obama aún respiraríamos un poco con una nueva burbuja.

Para provocar un cambio de Régimen es preciso proponérselo y para ello no basta con las manifestaciones, o con las Huelgas, como tampoco basta con las elecciones. Pero las tres herramientas nos hacen falta. En la articulación del Poder Popular debemos tener las puertas abiertas, el que crea que no, que se lea quiénes eran los firmantes de las candidaturas de la Unidad Popular de Chile con Salvador Allende. Allí fue donde acuñaron el término.

Pero esto es como abrir un melón: no se sabe cómo está por dentro hasta que no se abre. Como alternativa, podemos seguir despotricando en los bancos del parque (o en el bar, el que pueda seguir yendo) contra el Estado del PP.

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