Ponencias Asambleya Cheneral d’Estau Aragonés (Borradores) 2.- Aragón frente a la Crisis.


2.- Aragón frente a la Crisis.

Aragón, inmerso en la dinámica socio-económica de la situación del Estado Español, ha mantenido sus indicadores algo menos deteriorados que el resto, a pesar del tradicional expolio económico que el centralismo ha ejercido en Aragón. La actual Comunidad Autónoma de Aragón, tradicionalmente se ha encuadrado entre las Comunidades que aportan más impuestos de los que reciben en forma de inversión del estado, tiene menos desempleo que la media, concentrándose fundamentalmente en la capital, padece un territorio despoblado y fuertemente descompensado por el excesivo peso de la capital, Zaragoza, en el conjunto territorial, soporta una importante presencia militar, y una tradicional carencia en inversión en infraestructuras para vertebrar el territorio, agravada por la crisis, habiendo dejado paralizadas desde 2009/2010, algunas de las que estaban en marcha.

La recuperación de las exportaciones, no ha servido para dinamizar la creación de empleo. Los pingües beneficios de las exportadoras, al igual que en el resto del Estado Español, lo han hecho, gracias a la reducción de los costes salariales, y a la postre del poder adquisitivo de la ciudadanía. La riqueza se concentra en las manos fuertes, y el gobierno, espera una recuperación de la economía, a través del consumo. Lo que nos lleva a la idea de que todo el discurso político institucional tanto del Gobierno español como de su sucursal en el Gobierno de Aragón, están destinados a generar un efecto placebo, al modo de dosis de morfina en un drogodependiente, en la población, hasta las próximas elecciones, esperando que el actual repunte técnico de la economía europea (mucho más débil en España), aguante hasta las próximas Elecciones Generales, que seguramente coincidirán con Municipales y Autonómicas de Aragón.

La recuperación económica, se sustenta también en Aragón, en el fracaso social del sistema, incapaz cada vez más de hacer políticas redistributivas de esa riqueza generada. Y también nos expone, cada vez más a fuertes crisis internacionales que puedan producirse. Aragón es un territorio que han hecho dependiente del poder central, y padecerá sus políticas, y las penurias consecuencia de la crisis en que está el capitalismo en la misma medida.

 Por otro lado, la crisis económica en su versión financiera, ha implicado un auténtico vuelco en el plano bancario aragonés. Antes de la crisis, nuestro sector financiero, compuesto por Ibercaja, Cai, y la red de Cajas Rurales aragonesas, parecían ofrecer un marco de estabilidad financiera basada y afianzada por mas de 100 años de tradición y relativo éxito empresarial. La crisis financiera mundial, ha cambiado la situación para todos, poniendo de manifiesto una vez más la vorágine depredadora centralista.

En un principio, el fracaso de unas entidades financieras, se pensó desde el Banco de España, en compensarlas con las saneadas. Curiosamente también se pensó en fusionar Ibercaja con Liberbank y Caja 3, donde se incluía la CAI, y siendo Ibercaja la empresa saneada del sector, trasladando la sede social a Madrid. Es decir, un expolio más a nuestro país, ya que el régimen jurídico de Ibercaja y Cai, podría equipararse en funciones al de una Banca pública aragonesa, que ha sido motor de esta tierra desde sus inicios.

Finalmente, el fracaso de la fusión, detenido por la Comisión Europea, al considerar, que no garantizaba los requisitos de viabilidad necesario, permitió la fusión con Caja 3, y haciendo en realidad más fuertes las entidades para el futuro. Sin embargo, la nueva ley de cajas, establece la necesidad de convertirlas en Bancos, y las fundaciones propietarias de las acciones, deberán de deshacerse del 90% de su capital sin haberse establecido todavía plazos para llevarlo acabo. Con lo cual, al final, las entidades financieras aragonesas acabarán con el tiempo perdiendo toda su función de banca pública, e incluso podrán ser adquiridas por otros bancos mayores, como ha sucedido históricamente con el Banco de Aragón, el Banco de Huesca o el Banco Zaragozano. Es como un proceso histórico inconcluso que continúa como patrón temporal: El expolio de la riqueza de nuestra tierra.

Sin embargo, la crisis del capitalismo, no es igual para todos, e incluso puede eludirse. Existen modelos y ejemplos de éxito en la supervivencia de pueblos o naciones en este entorno de dificultad. Podemos citar el caso de la crisis Islandesa, solucionada mano a mano entre “policy makers” y “pueblo llano”. Los responsables de la burbuja y de la quiebra del sistema financiero, fueron encarcelados, se decretó impago de la deuda, e incluso condonación generalizada de créditos hipotecarios morosos a la ciudadanía. Algo que por el escaso tamaño del país, ha sido tolerado, aunque no olvidado por el sistema capitalista. Actualmente el país ha recuperado su ritmo económico, la creación de empleo, el poder adquisitivo de la ciudadanía, el consumo… Islandia es un ejemplo de país que por circunstancias geográficas, basa su economía en la autogestión de los recursos endógenos y en la solidaridad ciudadana, desmarcándose de los delirios de dominio del sistema financiero internacional.

Por tanto, el tamaño sí que ha importado, cuanto más pequeño e independiente económicamente, más fácil ha sido hacer frente a la crisis. Sin embargo el caso de la crisis de Chipre fue opuesto totalmente, gracias al poder de bloqueo del BCE, el emisor de la moneda. Su sistema financiero, tolerado hasta entonces, fue víctima de su rescate cargando a los impositores su coste. Muchos de ellos extranjeros, y con dinero negro, pero ¿cuando le importó esto al capitalismo? Al final, la economía chipriota ha sido rescatada pero a costa de perder buena parte de su sustento económico, el turismo, y su condición de medio paraíso fiscal. Su recuperación, no se está produciendo y se engloba en la misma dinámica que los países rescatados ¿o hundidos?, por la Troika.

Tomando el ejemplo de los modelos que han combatido eficientemente contra la crisis, en Aragón pueden adaptarse a su realidad socioeconómica impulsando políticas de autogestión de los recursos propios con una idea clara de solidaridad, no muy alejado de lo que hasta ahora propugnaba Estado Aragonés en los planteamientos políticos y económicos. Elementos como el consumo racional o el desarrollo sustentable se muestran hoy más que nunca como elementos clave para plantear políticas serias de futuro que sirvan para gestionar la riqueza todavía disponible en un entorno de decrecimiento sostenido.

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