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Del 11 de septiembre al 12 de octubre.

Los 31 días que van de la festividad de la derrota catalana a la festividad del “delirante” descubrimiento de América por la Marca España han sido realmente prolíficos en eventos que denotan lo lejos está la derecha españolista del PP, actualmente en el gobierno, no ya de la realidad sino de la racionalidad. El intento de combatir la presión de los acontecimientos con  ideología (un combinado ideológico nefasto e indigerible, entre conservadurismo a lo tea party, pero en plan cateto, franquismo crepuscular, catolicismo preconciliar y los desnudos intereses oligárquicos de siempre) denotan lo mal que se puede gobernar un país en base al inmovilismo y el dogmatismo y la profunda crisis en que lo está metiendo esa política.

Rajoy se ha paseado por medio mundo buscando inversores y soltando tal sarta de mentiras sobre la economía y la situación en España. En Japón, que no son tontos, se estaban preguntando les habían mandado realmente al Presidente de Gobierno español o a un clown sin maldita la gracia. Y así le ha ido. Y es que en eso de las mentiras ya no hay quien le gane ni a él ni a su llamado “equipo de gobierno”. En dos años escasos de gobierno ya han dicho más que Aznar y Zapatero juntos en los 16 años anteriores. Dicen que subirán las pensiones cuando las están bajando, que no habrá copago cuando lo hay, que dan más becas cuando no dan…  Todo lo llevan así en el descaro de reírse en la propia cara de la ciudadanía y a base de insuflar mentiras en los medios de comunicación para tapar el desfalco que están haciendo a la sociedad. Incapaz de convencer a los de dentro se va a convencer a los fuera, dónde este mentiroso compulsivo con temperamento de hidalgo español, solo conocedor de lo suyo, ha hecho el ridículo más espantoso.

Van por el mundo sin la mínima preparación. Como se suele decir “de sobraos”. ¡Soy español, me admiran! No se puede salir de España pensando que te van a entender con tu castellano (única opción idiomática en aquellas escuelas tardo-franquistas donde estudiaron y les hicieron creer que era realmente una lengua universal), cuando todo lo que es importante en el Mundo no emplea el castellano para nada. No se puede salir pensando que los profesionales de la prensa extranjera te van a tapar la parte de la entrevista que no te gusta como cualquier medio afecto en España. Toda esa arrogancia paleta se les viene encima cuando salen al exterior. Demostrado ha quedado con la presentación de la candidatura olímpica de Madrid y el viaje de Rajoy por el Mundo.

Para el PP, la educación es el caballo de batalla de su programa ideológico: en su modelo no debe faltar castellano ni religión en una escuela clasista, segregadora y adoctrinadora. Pero ya le han dicho a Wert que la LOMCE durará lo que dure la mayoría parlamentaria del PP en el Congreso de los Diputados. Les importa un pito, ellos adelante, como el buey que va al degolladero. Anteponer la ideológica de partido sobre cualquier otra consideración, en el ámbito educativo, ha llegado a una situación delirante en Baleares donde para acabar con la inmersión lingüística en catalán el gobierno balear, en manos del PP, ha impuesto el decreto de trilingüismo. Tres idiomas para aturdir a los docentes y minorizar la influencia del catalán en las escuelas. Aquí una muestra clarificadora de que siempre es el españolismo, y no los que reclaman reconocimiento a su lengua autóctona, el que hace ingeniería social en la escuela.

No han faltado actos de exaltación del Franquismo por la geografía del poder pepero. El Franquismo es un fuego mal apagado, se vuelve a avivar. Siempre ha formado parte de la genética de la derecha española. ¿Cómo puede alguien condenar sus genes? ¡Ni mucho menos! Hay que demostrar la casta y salir a la calle, usando si son necesarios los colegios para vender parafernalia fascista. La ONU ya le ha dado un toque al Gobierno español con su nula predisposición a cumplir con la Ley de la Memoria Histórica y averiguar el destino de los 114 mil desaparecidos forzosos de España, segundo país del mundo después de Camboya. Vamos, una situación de absoluta vergüenza internacional y más a estas alturas, a los 38 años de la muerte del dictador y tras una “modélica transición democrática”. ¡Buena consideración para la ya muy cochambrosa  Marca España!

A Sánchez-Camacho la conspicua dirigente del PP catalán, le han picado la cresta en su propio partido y es que el gallinero españolista se las trae. Parece que le ha picado el “bichito” del catalanismo y ha tenido el atrevimiento de proponer un trato fiscal diferenciado para Cataluña. ¡La que ha montado! Desde la baronía aragonesa del PP, nada sospechosos que les haya picado nunca el “bichito” del aragonesismo ni que hayan pedido jamás un “trato diferente” para Aragón, han dicho que están “profundamente en desacuerdo” y que “el concepto que debe primar en el nuevo sistema es el que recoge la Constitución, la solidaridad”. ¡Olé su casta! Más papistas que el Papa y más centralistas que la Puerta del Sol. Auténticos ejecutores de la voluntad del que manda en Madrid, venga a ocupar poder regional, que no se hagan políticas aragonesistas y que nada se desmadre en el “corregimiento de Aragón”

Y así en este desiderátum de despropósitos de la hispánica derecha llegamos al 12 de octubre fiesta de todo lo casposamente festejable en este país, el “Día nacional de las Españas solidarias”, el “Día de la Hispanidad” (o de como la sífilis y la espada, construyen un imperio colonial), amén de otros patronazgos ya sabidos. Este año además el nacionalismo español tendrá que demostrar fortaleza y vigor ante el catalán y tendrá que hacerle la réplica en su propia casa; y es que es muy propio del españolismo plantar bandera allá donde no siendo muy fuerte tampoco se le aprecia mucho. En Aragón, la colonización de la fiesta del Pilar por el españolismo resulta abrumadora. No es distinta a la que sufren otros símbolos y otros aspectos de la vida aragonesa y cabe esperar que vaya a más en los tiempos venideros, cuando Aragón se convierta en refugio de los que se sientan expulsados por el independentismo catalán. Afortunadamente queda algo nuestro en la parte profana de la fiesta, es el aragonesismo interno, el de origen, ese que nos hace resistentes, del que hemos hablado en otras partes de este blog y que le trae al pairo las conmemoraciones delirantes del españolismo.

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Un gobierno cipayo en el Reino de Aragón

Cipayos.- Los cipayos eran una tropa colonial al servicio del Imperio británico compuesta por indígenas hindúes. Como el resto de la población eran nativos de la India, pero cumplían los objetivos y aplicaban las políticas del colonizador inglés.

Nueva Ley de Lenguas de Aragón, viejo legalismo.- La “última versión” de la Ley de Lenguas, recientemente debatida en las Cortes del Reino de Aragón, vuelve a los parámetros paralingüísticos que marca la definición legalista, que no científica, de “Modalidades lingüísticas”. Infausto concepto que no ha servido más que para boicotear cualquier regulación legal coherente de los asuntos lingüísticos en Aragón  por aquellos que niegan tanto que haya una cuestión lingüística en Aragón, como que deba tener una normalización de acuerdo a los parámetros culturales y científicos aceptados internacionalmente. No se trata de ignorancia, incluso los defensores de “Modalidades lingüísticas” saben de qué “modalidades” están hablando: de la Lengua aragonesa y de la Lengua catalana hablada en Aragón, por supuesto.

Modalidades Lingüísticas para no definir nada.- “Modalidades lingüísticas”, como legalismo, se recoge en la vigente Constitución monárquica española de 1978 y es un término desafortunado desde la consideración que carece de cualquier base científica. Sencillamente se lo inventaron. Ningún estudioso de las lenguas ni nacional ni extranjero lo ha empleado previamente. Más desafortunado fue el momento en que se incorporó al Estatuto de Autonomía de Aragón, donde ha permanecido en sus sucesivas reformas sin modificación alguna. Fruto de la escasa conciencia idiomática de aquel momento, consecuencia de la odiosa tendencia de los políticos aragoneses a legislar por remisión y por copia literal de preceptos de reglamentaciones superiores, sin plantearse siquiera adecuarlos a las circunstancias de su tierra, ha quedado como un baldón, como un impedimento a la apertura a la realidad lingüística de Aragón. “Modalidades lingüísticas” es un término incorrecto, una especie de saco que contiene una sustancia completamente inclasificable, empleado para mantener todo lo que se le quiera meter en la más absoluta indefinición e inconcreción. Sin embargo, y precisamente por ello, les viene bien para esconder las dos palabras que más hacen crujir los parámetros de lo que la derecha nacional y regional (y algunos elementos de la izquierda también) entienden por la identidad de un Aragón “español”, esconder que estamos hablando realmente de dos idiomas el aragonés y el catalán de Aragón.

Legalismo como estrategia contra Derechos.- Invocar el legalismo es la estrategia generalizada de la derecha españolista y españolizante (PAR) y ha sido empleado no sólo en Aragón, sino en todo el Estado en general, para atajar el avance y la actitud de políticas progresistas respecto a las cuestiones que afectan a la sociedad. Es una corruptela legal. Es el ejercicio antidemocrático del Derecho.  Resulta adecuado a la ideología derechista actual de recortes y de regresión de derechos sociales y políticos (normalmente ya alcanzados y consolidados). Sirve para todo: tanto para dictar una nueva ley de educación, como para imponer políticas de austeridad, o para proclamar la supremacía del idioma oficial del Estado, o como, en el caso de los partidos de gobierno en Aragón, para borrar cualquier referencia de identidad colectiva en las lenguas de Aragón. El legalismo es subvertir la realidad por el texto de la Ley (enfrenta texto legal a ejercicio amplio de los Derechos civiles). Es la marca de estos que se dicen constitucionalistas y autonomistas y que siempre andan pidiendo el “estricto cumplimiento de la Ley”, aunque sólo y para lo que conviene a sus objetivos. El alcance que tiene es el ridículo, porque va en contra del sentido común y la racionalidad. Tenemos el ejemplo más reciente en el ese ministro llamado Wert y su esperpéntica Ley. No hay sindicato ultraderechista que no invoque o practique el legalismo. Todos conocemos de alguno que ha hecho de la “acusación popular” su principal método de acoso político al amparo de la legalidad. También el aragonés y el catalán de Aragón tienen a la zaga sus propios sindicatos ultraderechistas que le hacen la persecución… ¿El aragonés también? Pues sí. Bajo la marca “lengua-común-punto-es” en alguna web alguien hace un ejercicio supremo de analfabetismo, ideología españolista, anti-aragonesismo y desprecio a los derechos civiles de los aragoneses.

Negar el nombre para desvirtuar el derecho.- Pretenden por Ley negar la existencia de los idiomas no castellanos de Aragón (llegando al absurdo de legislar sobre algo que no se quiere ni nombrar, hasta ahí llega la tontura de esta gente) para no tener que enfrentarse a la carga identitaria que conlleva la mera pronunciación de sus nombres. Porque Aragonés y catalán de Aragón no caben en el ideario casposo de la derecha españolista y españolizante de Aragón. En su mente, se les haría tan complejo la estructura de la realidad identitaria y cultural aragonesa que simplemente, ¡optan por ignorarla!. En su esquema ideológico de una Nación española (concepto legalista donde los haya) hay definido un idioma oficial, el castellano y no otro (el español legalmente no está recogido en la Constitución española, ¡mira por donde el español no es un idioma español!, será hondureño o nicaragüense, pero no español). Aragón estaría pues según ellos inquebrantablemente encuadrado en esos parámetros nacionales y las demás lenguas que se hablan en esta tierra serían “residuos” de una idiosincrasia medieval, vernácula o arcaizante, ¡o vaya usted a saber qué…! En esta ideología casposo-españolista el concepto Aragón Trilingüe no es computable. Un Aragón donde, además del castellano oficial, se tenga que reconocer otra lengua, el aragonés, que además es autóctona, por tanto nacional de Aragón (marcando además una inequívoca identidad idiomática aragonesa propia) y otra más, que para “colmo de males” (según su pensamiento) es la que se habla en la C. A. vecina, donde el nacionalismo es ideología dominante y se ve como amenaza desde este lado, supone para estos elementos un conflicto identitario irresoluble. “Irresoluble” sólo por su propia incapacidad política para asumirlo y resolverlo. Y “conflicto” sólo porque no son capaces de entender la realidad de que en Aragón hace ya siglos que vienen hablándose tres lenguas. ¡Tanta ignorancia, tanta incapacidad y tanta cobardía no se pueden ver juntas más que aquí!

Aragón en la batalla ideológica del españolismo contra los particularismos.- Estas buenas gentes de la derecha españolista y españolizante de Aragón lo que pretenden es evitarnos los conflictos identitarios que arrasan en otras C. A.” “¡Oh bondadosos próceres!”. Buscan con ello, mantener alejada nuestra política de los “malos rollos que da el debate sobre la propia  identidad”, pero sobre todo lo que buscan es que nuestro propio concepto como colectivo humano permanezca subordinado, perpetuamente identificado y nunca puesto en duda con la pertenencia y dependencia cultural del Estado español. Es por eso que “sus objetivos no son aragoneses”. Es por eso por lo que es un “gobierno cipayo”, porque no se supeditan a los intereses y necesidades de la población que administran, sino a las de una entidad administrativa superior y foránea que los quiere ligados a ella, no sólo en lo político sino también en la identificación cultural, negando la evidencia del particular componente idiomático de Aragón. Son, se dicen y parecen aragoneses, pero obedecen por encima del interés objetivos de los ciudadanos aragoneses una voluntad colonial que les bloquea las vías de desarrollo y normalización cultural como pueblo. Desde fuera nos están mirando con la estupefacción que produce que en pleno siglo XXI hay un gobierno incapaz de dar respuesta con racionalidad a la cuestión lingüística de su propio país, con una mentalidad colonial de cortas miras, plegado la presión y los intereses de las versiones locales de los lobbys ultraderechistas y ultraespañolistas, que son completamente ajenos al fondo y a la cuestión técnica y social de las lenguas, que sólo intervienen por intereses ideológicos y que están metidos en la estrategia del entorpecimiento, boicoteo y bloqueo de iniciativas de normalización política de realidades sociales emergentes que, desde la cuidadanía, exigen su reconocimiento legal. Hoy la ultraderecha actúa así y así se quiere llevar el gato al agua, pero en buena parte es la permisividad y el envalentanamiento que les da no tener enfrente un movimiento de reconocimiento del aragonés y del catalán de Aragón unido que presente batalla ante las instituciones.

La necesaria unidad para parar a los cipayos.- La imposibilidad de un movimiento de reconocimiento de las lenguas unido se hizo evidente en el II Congreso del Aragonés, a donde los enviados en representación de la Administración cipaya aragonesa de entonces llegaron un tanto asustados porque no sabían a lo que se iban a enfrentar. Se les veía en la cara. Pero incapaces de presentar ante ellos un perfil unido, las asociaciones del aragonés y personas a título individual allí presentes, los representantes mudaron en un semblante de satisfacción de ver que no tendrían que bregar con una plataforma fuerte y unida a la que hubiera que hacer caso, sino contra varios grupos muy fraccionados y débiles con nula capacidad de influir políticamente. Si alguien imagino alguna vez un “lobby por la Lengua aragonesa” allí mismo fue enterrado.

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La Ley de Lenguas no es el punto final a la cuestión de las Lenguas de Aragón

 

 

Respecto a la Ley de Lenguas de Aragón que recientemente ha entrado en vigor (Ley 10/2009, de 22 de diciembre, de uso, protección y promoción de las lenguas propias de Aragón, en su nomenclatura legal), no tenemos más remedio que manifestar nuestra indignación por considerar que en esta Ley se produce un desfalco a los derechos lingüísticos del Pueblo aragonés. Hay que advertir, por si alguien no se ha enterado todavía, que la ley no concede la categoría de oficiales, junto al castellano, a la Lengua aragonesa y a la Lengua catalana de Aragón.

 

Sí, señores, hay que decirlo: La Ley de Lenguas de Aragón puede que tenga algunas virtudes según quien lo mire, pero representa un auténtico expolio a la cultura aragonesa y a su normalización en su propio país, Aragón. Es un fraude en el fondo y en la forma. No sólo porque aminora el alcance de las previsiones de una norma anterior, rompiendo un consenso político previo (parece ser que algunos de nuestros legisladores no respetan los pactos políticos anteriores, ni las expectativas que ello puede despertar en los derechos de los ciudadanos aragoneses), sino también porque puede estar vulnerando algún precepto de la Constitución Española (CE.) de 1978 por la cual nos regimos de momento, queramos o no, en Aragón. Es decir, que algunos de los legisladores autóctonos, no están dispuestos ni a concedernos lo que concede en su Constitución el Estado español (como dependencia suya que somos) y a que el aragonés y el catalán de Aragón sean cooficiales en la Comunidad Autónoma de Aragón.

 

Antecedentes históricos y legales:

 

La Disposición Final de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés disponía que “Una ley de lenguas de Aragón proporcionará el marco jurídico específico para regular la cooficialidad del aragonés y del catalán. Hay que remarcar que lo de “cooficialidad” no admite equívoco. Esa promesa de una Ley de Lenguas (con la cooficialidad incluida) se ha considerado una concesión del PP a la CHA, cuando quería hacerle “la pinza” al PSOE en Aragón. Pero, independientemente de los motivos para su redacción; como norma jurídica, suponía establecer un mandato legal que comprometía a la cooficialidad de las tres lenguas y que, como tal mandato, creaba unas expectativas a los aragoneses; una especie de derecho adquirido que sólo quedaba pendiente de articular para poder ser ejercitado (la mayoría de derechos y su ejercicio siguen esta pauta legal)

 

Pero los actores cambian pronto. Ese mismo año de 1999 gana el PSOE que con el apoyo del PAR se hace con el Gobierno de Aragón. El nuevo Consejero de Cultura y Turismo Javier Callizo Soneiro, del PAR y de la Val d’Hecho para más información, presenta con fecha 13 de Diciembre del 2000 una consulta a la Comisión Jurídica Asesora (CJA), que emitirá el Dictamen 3/2001, de 30 de enero de 2001. (Se puede consultar en el siguiente enlace  http://portal.aragon.es/portal/page/portal/CJA/DICTAMENES/DICTAMENES01/CONSULTAS/003.PDF). Hay que decir que la resolución del CJA no es vinculante de ninguna manera. En el escrito el Consejero plantea dos preguntas:

a) Si es constitucionalmente posible, de acuerdo con los artículos 3 de la Constitución Española y 7 del Estatuto de Autonomía de Aragón, establecer y regular la cooficialidad de una lengua, distinta del castellano, mediante una Ley ordinaria de las Cortes de Aragón.

b) Efectos legales de lo establecido en la disposición final segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés.

Decir de antemano que es un dictamen instrumental; un documento preparado para justificar la iniquidad que posteriormente se perpetrará contra la Disposición Final de la Ley 3/1999, la de la cooficialidad, que tan incómoda resultaba a la mentalidad colonial de algunos señores.

 

El fundamento del dictamen es una libre interpretación del artículo 3. 2 de la Constitución de 1978 que dice literalmente: “Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. Ello es traducido sui generis por el ponente de la CJA como: “Que las otras lenguas españolas (sin que precise el texto constitucional cuáles sean éstas) podrán ser también oficiales, pero para ello es necesario un pronunciamiento específico en el propio Estatuto de Autonomía. Parece evidente que en el caso del Estatuto de Autonomía de Aragón no existe tal decisión en el art. 7 [C.J. II. b. del Dictamen 3/2001 de 30 de enero de 2001].

 

¡Hombre, no!… Ellos han hecho todo lo posible para que no exista tal pronunciamiento específico en las sucesivas reformas del EAA., sabemos la poca estima que les tienen a las lenguas de Aragón, pero hemos podido leer precepto constitucional y hemos visto que tampoco prevé un un pronunciamiento específico de oficialidad en los Estatutos. Más bien el sentido iría en lo que se recoge en la Sentencia del Tribunal Constitucional 82/1986, “La cooficialidad en el uso de las lenguas no deriva de esta Ley [Se refiere a una ley vasca objeto de la sentencia del TC.], sino directamente del art. 3.2 de la CE. y determina obligaciones para todos los poderes públicos en la Comunidad Autónoma con dos lenguas oficiales, no sólo para los poderes públicos de la Comunidad Autónoma”.(…) “La competencia del País Vasco para regular la cooficialidad deriva directamente del art. 3.2 de la CE. En consecuencia, el alcance de la cooficialidad es, por imperativo constitucional, materia propia de las Comunidades Autónomas, que sólo encuentran en su determinación los límites materiales que establece la Constitución”. La competencia para Aragón deriva del mismo precepto, lo que pasa es que no la quieren ejercer porque son colonialistas y porque no les ha dado, ni les da, ni les dará la gana. Mucho tendrán que cambiar las cosas.

 

La interpretación más “generosa” del artículo 3.2 de la Constitución de 1978 quedaría en que “serán también oficiales”, sólo puede significar que se establece un mandato constitucional a las Comunidades Autónomas (y la obligación por supuesto), con “lenguas españolas”, de reconocerlas como oficiales, sin que la coletilla “de acuerdo a sus Estatutos” suponga que tienen potestad para declararlas finalmente oficiales o no, sino simplemente la de regular el ejercicio de la cooficialidad de sus lenguas (esto es lo que preveía la disposición final 2 para la Ley de Lenguas), sin que puedan negarla. Una interpretación más restrictiva si que sería inconstitucional, por lo que el Dictamen del CJA es incorrecto.

 

La del art. 3.2 de la CE. una concesión amplia de la Constitución de 1978. Esto se hizo en el momento de la Transición cuando la cuestión lingüística aún se consideraba en unos términos de valor supremo de la cultura inmaterial de toda la ciudadanía, despolitizada y suprapartidista, y no se pensaba todavía en que fuese empleada como un elemento recurrente para encrespar la agresividad y el enfrentamiento en cualquier debate político y para atacar permanentemente a cualquier nacionalismo cultural, tal y como se viene haciendo actualmente. Conviene no olvidarlo.

 

En resumidas cuentas que a la pregunta a) del Consejero de Cultura Javier Callizo Soneiro, el dictamen de la CJA no aporta ningún precepto ni legal ni jurisprudencial que impida expresamente establecer y regular la cooficialidad de una lengua, distinta del castellano, mediante una Ley ordinaria de las Cortes de Aragón, sólo se apoya en la interpretación libre e del ponente de algunas sentencias del Tribunal Constitucional que no entran a tratar ni directa ni por analogía la cuestión planteada al CJA. El ejemplo que se da del bable no sirve, pues parte de un recurso de Amparo interpuesto por un ciudadano que presenta ante la Administración asturiana un escrito en lengua asturiana, pero es que resulta la cooficialidad del bable no está recogida ni en el Estatuto de Asturias ni en ninguna otra Ley asturiana, la del aragonés sí, en una ley aragonesa, por lo menos hasta hace poco.

 

Respecto a la pregunta b) del Consejero, sobre los efectos legales de lo establecido en la disposición final segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, el dictamen de la CJA se la despacha a legando que “según lo dicho sería inconstitucional, pero que no lo es porque no ha sido declarada así por el TC., pero que toda la legislación derivada de él lo sería, sin lugar a dudas”. En fin respuesta de pero grullo: aquí todos se creen sabedores de antemano del sentido de las resoluciones del Tribunal Constitucional.

 

Pasan diez años (tanta dilación forma parte también de la vergüenza que provoca todo este proceso) seguimos con un PSOE en el gobierno, un PP en la oposición, opuesto a cualquier regulación  de la cuestión lingüística (en este caso), y un PAR, en su línea, dispuesto a ejercer cualquier método de filibusterismo parlamentario, para bloquear la Ley de Lenguas, si no se aceptan sus planteamientos del rechazo frontal a la cooficialidad del aragonés y del catalán… Y con todos esos antecedentes pasa lo que ha de pasar:

 

En la única Disposición Derogatoria de la Ley de Lenguas, finalmente aprobada, pone, “Queda derogada la Diposición final segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, así como cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo previsto en la presente Ley”. Se deroga pues, en el fondo y en la forma, la cooficialidad del aragonés y del catalán de Aragón, en principio ya ganada para la ciudadanía aragonesa, y que esta Ley debía de desarrollar, no derogar… Esto supone subvertir el espíritu un mandato legal que se comprometía a la cooficialidad de las tres lenguas y le da un giro impropio al objetivo de la Ley de Lenguas, que sirve realmente para eliminar del Ordenamiento Jurídico aragonés la referencia a la cooficialidad. Hay que decirlo: “La cooficialidad del aragonés y del catalán de Aragón ya existía en el Ordenamiento Jurídico aragonés”, pero en un acto de trilerismo parlamentario, en una disposición derogatoria, nuestros legisladores la han hecho desaparecer. Esto es un abuso de la potestad legislativa de sus señorías. ¡Qué falta de respeto a la palabra dada al Pueblo aragonés! ¡No pueden legislar a la venezolana! ¡La potestad legislativa, por muy exclusiva que sea, no se puede ejercer sin honestidad! Se puede, pero no se debe, si no quieren entrar en terreno de la desfachatez:

 

Y es que para más burla, en el Preámbulo de la Ley de Lenguas se invoca la disposición final segunda de la Ley 3/1999, como un precepto que inspira la Ley que se promulga y luego se deroga ese mismo precepto… ¿Es eso decente? Ni ética ni estéticamente admisible, por supuesto. ¡Qué desvergüenza! Pero está ahí escrito, en la Ley, patente y claro, como constancia el fraude y de la trampa que se ha hecho.

 

Conclusiones:

 

En definitiva, nuestros políticos y legisladores nos han demostrado que están en perpetuo conflicto con la identidad y la cultura de los aragoneses. Tienen un evidente odio (de origen y genealogía compleja) por lo aragonés, que al fin y al cabo es un “auto-odio”, en muchos casos, que demuestran sobradamente con la cicatería que administran los alcances políticos y legislativos en su propia tierra. Un síntoma de esquizofrenia política muy grave. Preferirían que el pueblo que administran no tuviera tales manifestaciones (es lo que se destila de la “propuesta de no propuesta de una Ley de Lenguas del PP”), pero como las tiene, piensan que ignorándolas y apartándolas del uso oficial irán muriendo poco a poco. Como dirigentes, si quisieran entender y amar el ser y el espíritu de este Pueblo no deberían entorpecer, sino admitir, con naturalidad, el hecho de que hay aragoneses que además del castellano hablan el aragonés y el catalán y que eso debe tener una traslación no sólo a la vida pública, sino también a la oficial, y con las máximas garantías de uso social y en plenitud de alcance en todas las Administraciones aragonesas. Porque es un derecho de la Ciudadanía, o aunque lo fuera sólo de una parte de ella, porque es una de las concesiones más importantes a las identidades nacionales, que hace la constitución política del Estado español, que es la que se aplica aquí en todo caso y supuestamente debería ser también para lo bueno.

 

El conflicto nace de un planteamiento base de estos políticos: La creencia de que deben mantenerse como punta de lanza del españolismo en su versión más asimilacionista en el Nordeste de la Península, Bastión de los más españolistas entre los españolistas, el portaviones españolista anclado en el área de la vieja, mal agregada y siempre levantisca Corona de Aragón, donde el recuerdo de la pasada independencia pesa y pesará por siempre en sus pueblos, donde persiste u está presente la cultura autóctona, donde hay ciudadanos que resisten a la colonización de la cultura castellana.

 

Tanto desde la derecha y como de la izquierda regional, tanto cuneros como autóctonos, en cada caso, se creen en la obligación de mantener el tópico de un Aragón españolista, como el discurso políticamente correcto. A falta de un discurso propio, y de las ganas de elaborarlo, adoptan el del centro (el españolista) para marcar contraste con el más próximo, el vasco-navarro por un lado y el catalán-valenciano por el otro, con los que ha habido y habrá siempre pendientes cuestiones de cercanía y agravios comparativos, consustanciales por ocupar el mismo ámbito geopolítico. La solución no es para ellos elaborar argumentos políticos de base identitaria, porque para ello hay que armarse ideológica y políticamente y aguantar la arremetida españolista (esto es impensable), porque supone una solución considerablemente más costosa y compleja de la habitual, que conllevaría superar además ese complejo de inferioridad tan arraigado en nuestra clase política (esto es imposible). La solución es para ellos de “no contrariar”, no parecerse en el método ni en la forma a los nacionalismos que nos rodean y de hacer seguidismo cuando no sublimar el discurso “políticamente correcto del centro”. Por eso hablamos de colonial y colonialismo cuando nos referimos a la estructura y a la clase política de Aragón.

 

No busquemos por lo tanto en estos políticos un concepto de lo aragonés como valor supremo de la política aragonesa, si así fuera, con todas las potestades que les concede la Constitución española, el Estatuto de autonomía, su propia potestad de legislar y su acción de gobierno podrían llegar a lo máximo en el fomento, protección y recuperación de las lenguas de Aragón. No es una cuestión de presupuesto, ni técnicamente imposible, ni inconstitucional (El TC. no se ha pronunciado nunca en un recurso de inconstitucionalidad contra una Ley ordinaria que regule la cooficialidad de lenguas), ni siquiera de capacidad legislativa, ¡que la tienen!, como lo han demostrado para derogar otros preceptos. Es una cuestión mental y de ejercicio de la voluntad política; de ganas de comprender lo que es Aragón, de aceptarlo y a partir de ahí de considerarse también valedores (de amparar, de proteger, de patrocinar) de lo aragonés, actuando en consecuencia y hasta la última consecuencia. Es una sencilla cuestión de amor hacia la tierra y de respeto a la gente que administran, independientemente de la militancia política y para lo que no hay que ser ni siquiera aragonesista. Pero no vayamos a creer en entelequias.

 

Para acabar:

 

Rechazamos esos modos ramplones de proceder, sobre la base de corruptelas legales (escudarse en una exacerbada legalismo como la del dictamen aducido es cobardía interesada para no mojarse y luchar por los derechos lingüísticos de los aragoneses), de componendas, sacando provecho de la apatía de la gente, del bajo nivel de estima por lo propio y de la división de los agentes sociales aragoneses. Nuestro respeto a los que, a título particular o desde las asociaciones de defensa del aragonés interpretan esta Ley, a pesar de todo, como buena, pero no nos conformamos. No pueden salirse con la suya. La próxima batalla hay que plantearla por la oficialidad del Aragonés, pero ya en la consideración de Lengua Nacional aragonesa con derecho a ser oficial.

 

Desde estas páginas declaramos la voluntad y nuestra disponibilidad a constituir con todos los agentes sociales implicados y comprometidos con el aragonés un movimiento por la oficialidad de la Lengua Aragonesa e invitamos a los defensores de la Lengua Catalana de Aragón que hagan lo propio para trabajar juntos por la oficialidad del aragonés y el catalán de Aragón.

 

Arnau de Borau

Aragón, febrero de 2010.

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