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Un fantasma recorre la campaña: el federalismo asimétrico.

Campaña d'Estau Aragonés

Campaña d'Estau Aragonés

Todas las campañas electorales de municipales y autonómicas tienen un tufillo “nacional”, en todas meten la cuchara los jefes de los partidos españoles. Así fueron diseñadas: que las comunidades de la “vía lenta” tuviesen las elecciones a la vez que las municipales para tenerlas bien sujetas.

Pero esta vez ha sido realmente exasperante. La presencia de dos líderes españoles en una campaña electoral municipal y autonómica resulta cansina, pero cuatro ya es inasumible.

Así, los argumentos que vienen machando los distintos partidos españoles han llenado los medios de comunicación y “no ha hecho falta” hablar casi de los problemas de la gente que pueden ser abordados desde los Ayuntamiento o las CCAA.

Pero lo que me mosquea es que, después de oír durante años el cuestionamiento de la “España de las Autonomías” con el discurso recentralizador a diestra y siniestra, nadie habla del tema en la campaña de las autonómicas. Si algo podrían decir los líderes españoles debería ser sobre eso. Bueno, Pedro Sánchez algo ha dicho en Barcelona sobre el Federalismo como solución al desafío soberanista. Ha enseñado la patita. Y el PSOE no descarta pactar con C’s. Y C’s no es “antiautonomías” como UPyD. Y a la propuesta de federalismo del PSOE le dicen “asimétrico”, esto es, como en el 78: autonomía política para vascos y catalanes y para los demás “café para todos”.

Y yo, que soy un mal pensado, me barrunto que C’s, esa operación diseñada por el Ibex35, es la bisagra que propiciará la Reforma Constitucional que dará carta de naturaleza al susodicho Federalismo Asimétrico. Y más ahora que, tras el encumbramiento de Podemos como referente de la izquierda española ya no se habla de “cambio de Régimen”, “derrocar la monarquía”, “proclamar la república federal”, ni nada de eso. Ahora, el bonapartista líder de la izquierda española, el más centralista desde la II República, solo habla de entrar en los gobiernos y da pinceladas de un  programa socialdemócrata. Ha desactivado al promesa de cambio de Régimen.

Los jefes de Madrid ya han apañado el nuevo marco político, el “federalismo asimétrico” en el que Aragón volverá a estar en el pelotón de los torpes.

Los de Estado Aragonés no nos resignamos, esta vez Aragón no puede quedar relegado, queremos decir que si quieren asimetría bien, pero esta vez nos ha de tocar la “vía rápida”. Aragón debe  volver a ser un Estado con su Constitución.

Por eso, en buena medida, los de Estado Aragonés hemos presentado esta candidatura y te pedimos el voto para ella.

Pero tras las elecciones viene el verdadero reto: debemos reunificar el aragonesismo en torno a un proyecto radical, de defensa de nuestros derechos nacionales, porque sólo teniendo plena capacidad para gestionar nuestros recursos como pueblo, tendremos las herramientas necesarias para mantener el Estado Aragonés de Bienestar Social e impulsar políticas de equidad y sostenibles.

Si los aragonesistas nos mantenemos divididos o escondidos como en estas elecciones, Aragón volverá a estar en el furgón de cola y seguiremos siendo, como ya dijo Ángel Samblancat hace 100 años, “la mula de carga de España”.

Aragón Entabán!

Rafel Fleta

Secretario General

Estado Aragonés.

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La Farsa

“He asistido durante 16 años, o más, al despelleje mutuo y sin tregua que se han dado entre PP y PSOE (y casi me lo he creído). En menos de tres semanas he visto como se han puesto de acuerdo para despellejar al Pueblo español (y ahora me creo que van en serio)”

Comentarios a la noticia en un rotativo digital nacional

La reforma constitucional pactada por los dos principales partidos parlamentarios, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, tiene un fin primordial: dar confianza a los acreedores capitalistas del Estado español, garantizar la rentabilidad de sus títulos y mantener el prestigio crediticio del Estado de cara a las próximas emisiones de deuda. La reforma viene pues  “dada”, por no decir “impuesta” (porque sonaría muy duro para un Estado que se considera “soberano”), por unos agentes extranjeros que se conocen por el amorfo nombre de “mercados” y que no es otro que el capitalismo especulativo internacional, las entidades que lo representan y sus portavoces.

Si para ello era necesario saltarse la Soberanía Nacional, o más concretamente hipotecar por décadas las necesidades futuras de los ciudadanos, el PSOE que gobierna y el PP que posiblemente gobernará, lo han hecho y punto. En la práctica la medida consistirá en menos inversiones en infraestructuras, menos inversiones en servicios públicos y en políticas sociales, copago sanitario y una enseñanza pública a nivel residual para los próximos diez, veinte o treinta años, entre otros. Una parte importante de los recursos del Estado irán destinados además  al pago de la deuda. ¡Todos estaremos pues trabajando para los acreedores extranjeros!

El fondo y la forma de esta reforma, tan sumamente antidemocráticos, y la actuación del PP y del PSOE tan absolutamente desconsiderada hacia la ciudadanía sólo ha sido posible en la medida que la partitocracia como forma de gobierno se siente autónoma y desvinculada de la voluntad popular (los procesos electorales no estarían más que para confirmar lo que las encuestas “mandan” y predicen) y, porque a la gente se le ha ocultado los alcances de la reforma y la mucha repercusión que va a tener en su vida cotidiana. Hace tiempo que se gobierna de espaldas a la ciudadanía y esto lo demuestra. Disfrazado de mero procedimiento parlamentario, como si de un asunto de alta política del Estado sin apenas trascendencia en la vida diaria se tratase, los dos grandes partidos, PP y PSOE han puenteado la opinión del pueblo en un asunto que le va a afectar de pleno.

Este bipartidismo funcional que hay en España, nada democráticamente, ha plasmado con esta reforma las condiciones del relevo entre este gobierno y el siguiente y los límites económicos del ejercicio de la política del Estado español (lo que quiere decir también, de su soberanía). En este sentido toman la vía de la “recentralización” y la liquidación del Estado del Bienestar. Efectivamente, después de 16 años despellejándose, exactamente desde el inicio de la crispante “era Aznar”,  PP y PSOE han ultimado en menos de un mes una reforma constitucional; un evento bastante extraño, pues sólo ha pasado en dos ocasiones en 33 años. Lo que da de pensar en el peligro en que está  la democracia con el país en manos de una serie de individuos e individuas de tan bajísima credibilidad y que, sin ambages, proclaman, proponen y aprueban, sin el menor sonrojo, medidas con un fuerte componente autoritario, como en este caso.

Los más viejos dicen que, cuando los políticos se ponen de acuerdo, el pueblo puede ponerse a temblar, a esperar lo peor y a darse por fastidiado. Con el 20-N electoral en la agenda y en medio de la riña de gatos que es la política española, PP y PSOE se han marcado una tregua. Y, efectivamente, como han vaticinado los viejos, han aprovechado el respiro para hacerle una faena a la ciudadanía. Atendiendo sumisamente a las exigencias internacionales, lo que denota cobardía, falta de independencia y flacidez moral (todos estos españoles patriotas de boquilla siempre hacen igual, si hace falta venden el país al mejor postor), han reformado el único texto legal refrendado en su totalidad por la ciudadanía del Estado español. Bien es cierto que en el momento que se hizo la Constitución, 1978, el pueblo hubiera votado cualquier cosa que le hubieran puesto por delante (ya lo hizo aceptando la Monarquía), pero tiene una cualidad que no tiene otra ley, un refrendo, la aceptación expresa del pueblo al que va destinado.

Ahora van y se cargan este fundamento del derecho constitucional. Con un trámite legal no mucho más cualificado que el de una Ley normal, pensando que es suficiente legitimidad la suma de sus respectivos diputados, modifican a la baja el sistema de derechos sociales de los españoles (Derechos y presupuesto van íntimamente ligados: menos dinero, más dificultad para ejercerlos) sin pedir permiso a los que va a hacer precisamente ese sacrificio… Y mira que  tenían fácil, aprovechando las elecciones el 20-N, poner una urna más y hacer paralelamente a las elecciones un referéndum.

Al final la intención se sabe. Ni PP ni PSOE quisieran pasar por el más que probable órdago de perder este referéndum y luego tener que dar explicaciones a la Merkel (no se fían del pueblo, ni el pueblo de ellos dicho sea de paso, aunque aquí la política es clientelar y nunca faltan adeptos). Un referéndum perdido deslegitimaría toda la política del futuro gobierno y 4 años con esa carga es muy fuerte. Por eso han adoptado una solución muy castiza, “mejor no preguntamos” y “aplicamos el ordeno y mando”. Así lo han pensado. Por otra parte, PP y PSOE tampoco hubieran estado dispuestos a pedir el “sí”, al mismo tiempo que el voto. No quieren “interferencias”. Los respectivos jefes de campaña ya han planteado las elecciones apelando a los respectivos demonios respecto al oponente y un  punto de coincidencia le quitaría visceralidad a la campaña. No les conviene bajar la tensión.

En resumidas cuentas: Una farsa en torno a una cruda lucha por el poder y mucho muchísimo autoritarismo.

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